24 octubre 2011

Un terremoto de 7,2 grados golpea el este de Turquía y podría haber causado más de 500 muertos (El Periódico)

Andrés Mourenza
ESTAMBUL
La tragedia volvió a cebarse ayer con el este de Turquía, la parte más pobre del país. A las 13.41 un fuerte terremoto de 7,2 en la escala de Richter golpeó la provincia de Van y se pudo sentir hasta en zonas del norte de Irak. Al hallarse el epicentro muy cerca de la superficie, los efectos fueron devastadores, pero debido a la dificultad de los equipos de rescate y las autoridades en llegar hasta las zonas afectadas, al cierre de esta edición se desconocía el alcance mortal del seísmo. Fuentes gubernamentales ofrecieron un primer cómpu- to provisional de 70 muertos, aunque los expertos pronosticaron entre 500 y 1.000.
En la ciudad de Van, capital de la provincia del mismo nombre y de 367.000 habitantes, una decena de edificios se derrumbaron –bajo los escombros aún hay desaparecidos– y las televisiones mostraron imágenes de vehículos aplastados por inmensos pedazos de hormigón. Las más de 20 réplicas de una intensidad superior a 3,5 aumentaron el pánico. La población trató de huir de la ciudad colapsando las carreteras y dificultando el trabajo de las ambulancias.
Ercis, otra población al norte de Van, con 74.000 habitantes, sufrió aún peores consecuencias pues una treintena de edificios –incluyendo una residencia de estudiantes– se vinieron abajo. El alcalde, Zülfikar Arapoglu, telefoneó a las televisiones turcas reclamando ayuda urgente: «Hay un gran número de heridos y muertos». Sin apenas ayuda, los vecinos del pueblo trataron de sacar de entre los escombros a quienes habían quedado atrapados con vida y, por la tarde, los heridos se amontonaban en el patio del hospital.
A 1. 700 METROS / El epicentro se situó entre las dos localidades anteriores pero esta abrupta zona, que supera los 1.700 metros de altitud, es de difícil acceso, por lo que se cree que las peores noticias llegarán, a partir de hoy, de los pueblos y aldeas de montaña. El problema se encuentra en la mala calidad del cemento que se utiliza en las construcciones más grandes y en que la mayoría de las casas de los pueblos son construcciones artesanales hechas por los mismos propietarios. Las primeras estimaciones hablan de 3.400 edificios muy dañados, 600 inutilizables y 70 totalmente destruidos. La falta de preparación de los edificios para estos desastres, como ya se vio en el terremoto de 1999 en las cercanías de Estambul que causó unos 20.000 muertos, es una constante crítica a las autoridades turcas.
Debido a la dificultad del terreno, a que el aeropuerto de Van sufrió el seísmo y fue cerrado parcialmente al tráfico aéreo y a que muchas carreteras han resultado dañadas, los equipos de salvamento tardaron horas en alcanzar el lugar –los equipos de televisión llegaron mucho antes– y, para cuando lo hicieron, el frío, y la oscuridad ya se abatían sobre el lugar, por lo que los trabajos de rescate se hubieron de iniciar con ayuda de generadores eléctricos y de las luces de los vehículos.
El Ejército –que está enfrascado en su lucha contra el PKK en la frontera con Irak– envió tres aviones de transporte y la Media Luna Roja toneladas de alimentos, mantas, tiendas de campaña y estufas e hizo un llamamiento a los empresarios de la zona para que envíen todas las máquinas de que dispongan y puedan servir para apartar escombros. EEUU, Alemania, Gran Bretaña, Es- paña e incluso Israel y Grecia también han ofrecido su ayuda a Turquía.

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