25 octubre 2011

Carrera contra-reloj para rescatar a los supervivientes bajo las ruinas (El Periódico)

El Gobierno turco informó ayer de que al menos 279 personas han fallecido a causa del terremoto que el domingo golpeó con una magnitud de 7,2 la provincia de Van. Además, cerca de 1.500 personas han sido hospitalizadas heridas.
El problema es que aún queda un número desconocido de personas sepultadas entre los edificios desplomados y los equipos de rescate se ven atrapados entre la prudente lentitud que exige un trabajo de desescombro y la premura que imponen las condiciones meteorológicas, puesto que las previsiones indican que nevará en los próximos días, lo que dificulta las condiciones de supervivencia bajo los escombros.
«Hace mucho frío y no hay suficientes mantas, agua o alimentos para los supervivientes», explicó por teléfono Gülden Sönmez, que forma parte de un equipo de rescate en Ercis, la localidad más afectada por el seísmo. Allá 80 edificios se han derrumbado y «no ha quedado una sola casa sin daños», apunta Sönmez: «Temen entrar en su vivienda y van a pasar la noche a la intemperie. ¡Es urgente que se envíe más material!».
El viceprimer ministro, Besir Atalay, aseguró que la ayuda ha llegado ya incluso a las aldeas de montaña, lo que contrasta con las imágenes tomadas por un equipo de la cadena NTV en el pueblo de Güvençli, con 13 víctimas y la mitad de los edificios derrumbados. Allá la gente se preparaba para pasar la noche en una tienda improvisada con plásticos y telas. Con todo, hay historias para la esperanza. Una es la de la profesora Hanife Kaya, quien ya sobrevivió al derrumbamiento de su edificio en el terremoto de 1999 en Estambul y ayer fue rescatada de nuevo con vida tras pasar 24 horas enterrada bajo un edificio de Ercis.

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