23 diciembre 2011

Turquía rompe con Francia porque penará negar el genocidio armenio (El Periódico)

Andrés Mourenza
Atenas
El Gobierno turco ordenó ayer congelar toda relación política y militar con Francia después de que el Parlamento francés aprobase una ley que penaliza con un año de cárcel y una multa de 45.000 euros la negación del genocidio armenio: la matanza de cerca de un millón de armenios a manos del Imperio Otomano durante la primera guerra mundial, que Turquía no reconoce y achaca a los desmanes típicos del conflicto bélico. La norma, muy esperada por la amplia comunidad armenia francesa, fue apoyada por todas las fuerzas políticas con la contada excepción de un puñado de diputados que, a título individual, presentaron objeciones.
«¿Hay libertad de expresión en Francia? No. (...) A partir de ahora Francia no puede hablar más de Voltaire o de Montesquieu». Esta fue la airada reacción del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien afirmó categóricamente que en la historia de su país «no hay genocidios», y puso como ejemplo que en Turquía habitan 100.000 armenios, algunos de ellos ciudadanos turcos y otros inmigrantes sin papeles de la República de Armenia.
TABÚ HISTÓRICO / El tema del genocidio siempre ha sido tabú en Turquía y varios intelectuales, como el premio Nobel Orhan Pamuk o el periodista Hrant Dink (asesinado en el 2007), fueron llevados a los tribunales por defender su existencia. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un mayor debate sobre la cuestión armenia, e incluso el 24 de abril, Día de Recuerdo del Genocidio, asociaciones turcas y armenias rememoraron juntos a las víctimas en Estambul. Estas organizaciones siempre se han mostrado contrarias a que terceros países se entrometan en el debate, pues dificultan el ya de por sí complicado diálogo.
Ahora, en una aserción de su nuevo poderío regional –y también del propio Erdogan como hombre fuerte del país–, los turcos pretenden tomarse la revancha cancelando todo proyecto junto a Francia. Turquía no participará en maniobras bélicas conjuntas, impedirá a los barcos de guerra franceses atracar en sus puertos y los aviones militares deberán solicitar permisos especiales para sobrevolar el país euroasiático. Además, los turcos boicotearán una cumbre económica bilateral prevista para enero. El embajador turco en París regresará hoy a Ankara para revisar lo que, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, supone «un golpe a una amistad de siglos».
Con todo, hacía ya tiempo que las relaciones franco-turcas no iban por buen camino, principalmente debido a la cerril oposición del presidente francés, Nicolas Sarkozy, a que Turquía entre en la Unión Europea y a la personal enemistad entre los orgullosos líderes de ambos países. Algo que contrasta con los negocios entre dos estados que, en 2010, superaron los 14.000 millones de euros. Un millar de empresas francesas operan en Turquía, entre ellas una planta de producción de Renault –la mayor fuera de territorio francés –en consorcio con OYAK, compañía propiedad de los militares turcos.
«SENTIDO COMÚN» / De ahí que el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, reaccionase inmediatamente con un llamamiento «al sentido común y la mesura», ya que Erdogan advirtió de que estas «sanciones» contra Francia son solo una primera fase, y que habrá más si la ley –que aún debe pasar por el Senado– es finalmente ratificada.
Ya en 2006 se aprobó en primera instancia una medida similar –que luego fue paralizada– y Turquía vetó la participación de Gaz de France en el gasoducto paneuropeo Nabucco, además de congelar momentáneamente las relaciones militares.
En una muestra de enfado, se cambió el nombre a La Calle Francesa, una animada zona de bares de Estambul, por el de La Calle Argelia, en recuerdo al sufrimiento del país norteafricano bajo la colonización francesa. En cambio, el propio Erdogan se mostró entonces contrario a un llamamiento al boicot de los productos franceses alegando que Francia era un importante socio comercial. Sin embargo, ahora la Europa sumida en la crisis es cada vez un pastel menos apetitoso para la boyante economía turca.

No hay comentarios: