08 agosto 2007
Las relaciones gobierno-militares tras las elecciones
23 julio 2007
Resultados electorales de Turquía: Arrasa el hombre que está cambiando Turquía
No sirvieron ni las proclamas del Ejército, ni la crisis en la elección presidencial, ni los agoreros llamamientos de la oposición sobre la presunta "islamización" que pretende el Gobierno. Turquía lo dijo bien claro ayer: apuesta por la continuidad del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), la formación islamista moderada del actual primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, al que concedió cinco años más de mayoría absoluta. "La gente ha decidido que continuemos y no nos paremos. Seguiremos con nuestras reformas democratizadoras y conduciremos a Turquía a la Unión Europea", proclamó un exultante Erdogan ante miles de seguidores en Ankara. MENSAJE DE CONSENSO En un mensaje de consenso, Erdogan garantizó que gobernará "para toda la nación": "Da igual quién nos haya votado y quién no, nosotros los respetaremos, en eso radica la esencia de la democracia". "Ahora nuestra responsabilidad es mayor porque es la primera vez que el pueblo turco renueva la confianza a un gobierno desde Adnan Menderes (primer ministro en la década de los años 50 y con el que se identifica Erdogan). Con el 99% de los votos escrutados, el PJD consiguió el 46,65% de los sufragios, 12,5 puntos porcentuales más que en las elecciones del 2002. El principal partido de la oposición, el laico, socialdemócrata y nacionalista Partido Republicano del Pueblo (PRP), fracasó en su intento de convertirse en una alternativa de gobierno y solo alcanzó el 21% de los votos, un ligero aumento de un punto y medio respecto al 2002. A la oposición ni siquiera le servirá pactar con los ultraderechistas del Partido de Acción Nacionalista (PAN), quienes fueron los verdaderos beneficiados por la creciente ola de nacionalismo y consiguieron entrar en el Parlamento con el 14,29%. El PJD perderá algunos escaños en la nueva Asamblea debido a la irrupción de los ultranacionalistas y los diputados kurdos independientes. Pero, aun así, el partido de Erdogan dominará el Parlamento con mayoría absoluta gracias a sus 342 diputados (de 550). El principal partido de oposición volverá a ser el PRP, con 112 escaños, seguido por el PAN, con 69 diputados. Habrá también 27 diputados independientes, de los cuales dos docenas formarán un grupo parlamentario kurdo. Los kurdos se han apuntado un importante tanto gracias a su estrategia de presentarse como independientes en vez de bajo las siglas del Partido de la Sociedad Democrática (DTP). Ello les ha permitido esquivar la barrera del 10% de los votos necesaria para entrar en el Parlamento y por primera vez podrán formar un grupo propio. "Hemos disipado todas las conjeturas que había sobre nosotros y en estas elecciones el pueblo ha apostado por el partido más democrático", afirmo Cemil Çiçek, ministro de Justicia y candidato del PJD. "Llevaremos nuestro Estado democrático, laico y social al nivel de la civilización contemporánea tal como indicó Mustafá Kemal Atatürk (el fundador de la Turquía moderna)", prometió Erdogan, para calmar a los sectores laicos. DESERCIONES La primera deserción en la oposición se produjo en el Partido Democrático, cuyo líder, Mehmet Agar, anunció su dimisión a mitad del cómputo de votos debido a los raquíticos resultados conseguidos por su formación. También pidieron la dimisión los seguidores del PRP, cansados de que su líder, Deniz Baykal, les haya llevado desde 1992 a una serie de derrotas sucesivas con su mensaje nacionalista, incongruente con un partido que se pretende socialdemócrata. La única cuestión que queda en el aire ahora es si, tal como prometió si perdía las elecciones, Baykal irá nadando hasta la isla griega de Rodas o, simplemente, se retirará de la dirección del partido. LA PRESIDENCIA La primera tarea a la que se enfrentará el nuevo Parlamento será la elección del presidente de la República, cuya designación causó la pasada primavera una crisis política que desembocó en la convocatoria de elecciones anticipadas. Sin embargo, el PJD no contará con los diputados suficientes, 367, para elegir en solitario a su candidato y deberá pactar con la oposición un candidato de consenso. En octubre se votará en referendo la posibilidad de elegir al jefe de Estado por sufragio universal. Otro de los quebraderos de cabeza del nuevo Gobierno serán los guerrilleros kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán que actúan desde el norte de Irak. Erdogan prometió que este conflicto será una de las primeras cosas que abordará el nuevo Parlamento.
Turquía, un inmenso país de 72 millones de habitantes fronterizo con Grecia, Bulgaria, Georgia, Irán, Irak y Siria, es el país de las contradicciones aparentes y las síntesis impensables. Eminentemente rural hace 20 años, el país es hoy una boyante economía emergente que se ha modernizado a paso de gigante en los últimos años. Y, por paradójico que parezca, lo ha hecho de la mano de los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que a sí mismos se denominan "demócratas conservadores". Turquía es un país musulmán pero extremadamente celoso del laicismo oficial, que debe garantizar el Gobierno islamista. "No haremos ninguna concesión sobre los principios fundadores de la República", garantizó ayer Erdogan. El Estado se rige por unas normas laicas mucho más severas que las de cualquier otro país europeo. Los turcos viven su religión de una forma reposada, semejante a la del resto de los países del norte del Mediterráneo: las tradiciones pesan más que la religión y no hay lugar para interpretaciones fundamentalistas. CERVEZA Y 'RAKI' Por eso no es extraño que en Turquía, en especial en las grandes ciudades, los bares estén llenos de gente bebiendo la cerveza nacional, Efes Pilsen, o cantando mientras se emborrachan con raki, el licor anisado del país. "Comer cerdo sí es pecado, como dice el Corán, pero hombre, beber alcohol es- otro tipo de pecado", se defiende con una sonrisa el joven Cengiz. Según el grupo de estudios TESEV, el 60% de las mujeres turcas se cubren la cabeza, de acuerdo a los preceptos islámicos. Pero, de estas, el 80% simplemente se coloca una pañoleta floreada, (basortusu); el 18,5% usa el velo islámico (turban), y solo el 1,5% se cubre con el çarsaf o mantón negro que cubre a la mujer de la cabeza a los pies. En Turquía está prohibido asistir a la universidad o trabajar en edificios oficiales con el velo, una polémica medida decretada en los años 80 que el Gobierno islamista moderado prometió levantar, aunque su iniciativa se ha quedado en el tintero. Paradójicamente, durante la campaña electoral, el único partido que prometió eliminar la prohibición del velo fue el laico Partido Democrático. También las organizaciones de derechos humanos reclaman la abolición de esta restricción. Estambul, al contrario que otras grandes ciudades del país euroasiático, es una pequeña muestra de Turquía. Conviven en esta megalópolis de 12 millones de habitantes la pobreza extrema con la riqueza, barrios que asemejan pequeños pueblos del interior de Anatolia con modernos rascacielos. Del mismo modo, también conviven un importante sector de la élite laica, ocupada en el funcionariado y las universidades, y una pujante burguesía y empresarios musulmanes que son un granero de votos del partido vencedor de las elecciones.
Considerado uno de los nuestros por las clases populares y valorado como un garante de la estabilidad por los mercados, Recep Tayyip Erdogan (Rize, 1954) hubo de emigrar de niño a Estambul y creció en el humilde barrio de Kasimpasa. En su juventud alternó diversos trabajos de oficina con su dedicación semiprofesional al fútbol y su militancia en diversos partidos islamistas. Sus convicciones de musulmán practicante son profundas, pero ahora le gusta compararse con los partidos democristianos de Europa. El ascenso político de Erdogan comenzó con su elección como alcalde de Estambul de la mano del islamista Necmettin Erbakan. Durante su paso por la alcaldía supo ganarse la fama de político eficiente. Un poema que recitó --"las mezquitas son nuestros cuarteles; los minaretes, nuestras bayonetas; las cúpulas nuestros cascos, y los creyentes nuestros soldados"-- lo llevó cuatro meses a la cárcel en 1997. Con la crisis abierta en su partido, Erdogan se dio cuenta de la necesidad de un cambio radical en su formación. Junto a su aliado Abdulá Gül, creó en el año 2001 una escisión liberal demó- crata de los islamistas que se acabaría convirtiendo en su actual partido. En su hoja de servicios como primer ministro también consta haber sido el artífice del acercamiento de Turquía a Europa. Tayyip, como se le conoce habitualmente, es un político calculador y no perdona las traiciones. Después de que el líder de la corriente más conservadora del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Bülent Arinç, le obligase a presentar a Gül como candidato a la Presidencia, con la consiguiente polémica por el velo de la que iba a ser primera dama, Erdogan eliminó a los candidatos más religiosos e incluyó a personalidades socialdemócratas en busca de la conquista del centro político. Erbakan, islamista y antiguo mentor de Erdogan, le ha asegurado que yendo por el camino que va acabará directamente en el infierno. Parece la señal definitiva del cambio de Erdogan.
22 julio 2007
Recta final de la campaña electoral (4): ¡Silencio! Se vota
21 julio 2007
Recta final de la campaña electoral (3): Habla el candidato independiente por Estambul Baskin Oran
20 julio 2007
Con El Jueves y la libertad de expresión (y de caricatura)
Recta final de la campaña electoral (2): Los kurdos a por el parlamento
18 julio 2007
Recta final de la campaña electoral (1): El órdago de Erdogan (o la bravata)
Según la cadena de televisión NTV, Erdogan invitó a hacer lo propio a sus rivales políticos, el líder del Partido Republicano del Pueblo (laico) (CHP), Deniz Baykal, y el del Partido de Acción Nacionalista (MHP), Devlet Bahçeli, ya que ambos aseguran que accederán al poder tras las elecciones. Bahçeli respondió a las declaraciones de Erdogan asegurando que el primer ministro "está en la senda final de su carrera política",y le acusó además de atentar contra la unidad de Turquía. De todas formas, Erdogan no ha sido el primero en adjudicarse un castigo en caso de no conseguir su objetivo electoral. Baykal aseguró en unas declaraciones recientes al diario 'Sabah' que nadaría "hasta [la isla griega] Rodas" en caso de perder en las urnas, aunque sin aclarar lo que entiende por "perder". Y es que las encuestas aseguran que su partido quedará segundo, con el 21 por ciento de los votos, a una gran distancia del AKP, con 40 por ciento de los sufragios. Su única posibilidad de acceder al gobierno pasa por un pacto con los ultranacionalistas del MHP en caso de que el AKP no consiga la mayoría absoluta. Erdogan, en cambio, sí que detalló lo que considera una derrota en los comicios del próximo domingo. "Mi partido se considerará exitoso si obtiene un voto más que en los pasados comicios de 2002 y se considerará fracasado si obtenemos un solo voto menos", dijo en un programa televisivo anoche. En las elecciones de 2002, el AKP obtuvo el 34,4 por ciento de los votos, lo que le supuso conseguir 360 escaños de los 550 del Parlamento, puesto que sólo un partido más, el CHP, logró sobrepasar la barrera electoral del 10 por ciento a nivel nacional. Con su osado anuncio, Erdogan se convirtió en el centro de debates de los ciudadanos de Turquía, un país donde muchos valoran este tipo de actos de valentía o atrevimiento político. "Esto está acabado: el ganador de las elecciones es ahora obvio. Ninguno de los otros [Baykal o Bahçeli] puede seguir su jugada", afirmó un taxista de la capital. Asesisinado un candidato independiente La campaña electoral turca se ha visto también empañada con el asesinato a tiros del candidato independiente Tuncay Seyranlioglu anoche en Estambul. Seyranlioglu, propietario de un salón de bodas, de una empresa de construcción y de un periódico local, recibió varios disparos tras haber salido de un programa de televisión, pasada la medianoche, mientras viajaba en un vehículo todoterreno. Además, fueron heridas otras cinco personas por varios proyectiles disparados desde un vehículo que se dio a la fuga. Hasta el momento, la policía ha detenido a 10 personas aunque no ha dado más datos sobre la investigación. La agencia privada "Dogan" publicó hoy que Seyranoglu, de quien no se conocen relaciones con ningún partido político, había sido previamente acusado de fraudes económicos y que supuestamente debía dinero a los sospechosos del asesinato. Los diputados del Parlamento turco gozan de una fuerte inmunidad incluso para delitos anteriores a su elección, por lo que algunos ciudadanos acusados de fraude o corrupción intentan concurrir a las elecciones para conseguir esa protección. La mayoría de partidos políticos han prometido durante la campaña electoral que revisarán la ley sobre inmunidad parlamentaria para impedir abusos. Unos 42,5 millones de turcos, de una población de 71 millones, están llamados a las urnas el próximo domingo en unas elecciones legislativas adelantadas unos meses a causa de las tensiones provocadas por la fallida elección del presidente de la República. Catorce partidos y 700 de candidatos independientes competirán por los 550 escaños de Parlamento.
16 julio 2007
Los gitanos de Sulukule resisten contra la especulación
ANDRÉS MOURENZA
Al pie de las imponentes murallas bizantinas que aún se conservan en Estambul, en uno de los tramos que vio el asalto de cientos de miles de soldados otomanos durante la caída de Constantinopla en 1453, se abre un paupérrimo barrio gitano que se resiste a ser engullido por la especulación urbanística. Las casas y chabolas, ruinosas, conservan cierto color de tiempos mejores, la ropa se airea al viento, los gallos corretean junto a niños en harapos. Huele a corral y a mierda de caballo. Es Sulukule, el primer lugar del mundo donde los gitanos se instalaron de forma sedentaria en el año 1050, y sus habitantes lo dicen bien claro: no se marchan.
Sulukule tiene dos grandes enemigos. Uno es el precio del metro cuadrado. En la inmensa urbe que es ahora Estambul, el barrio queda geográficamente en el centro de la ciudad. El otro, es el ayuntamiento, gobernado por los islamistas liberales del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que pretende convertir la populosa metrópolis turca en una ciudad ideal para ferias y congresos. En Sulukule planean construir bellas urbanizaciones con zonas verdes y pistas deportivas: todo muy moderno y muy caro.
Poca memoria
"Este ayuntamiento quiere cargarse la historia de Estambul, no sólo los edificios, también a sus gentes", se queja Asin, el Santo, un hombre de luenga barba y pantalones de chándal, antiguo imán del barrio y que ahora regenta un pequeño colmado rodeado de su miríada de sobrinos, hijos y nietos.
Erdogan Dalkran, vicepresidente de la Asociación Sulukule, recuerda los buenos tiempos. La música. La diversión. Venían muchos turistas. Había trabajo. Luego, en 1992, la catástrofe. "Cada fin de semana, llegaban unos 500 coches de personas que venían a nuestras casas a comer, escuchar música y a divertirse. Había 30 locales y trabajaban unas 1.000 personas entre músicos, bailarinas y cocineros. Los gitanos de toda Turquía y de otros barrios de Estambul venían a trabajar. A Sibel Can (una famosa cantante) la descubrí yo, actuaba con nosotros. Nos ganábamos bien la vida".
Pero lo de las familias de músicos se acabó. En 1992, el ayuntamiento de Estambul clausuró los locales aduciendo que carecían de permiso y estaban en malas condiciones. "Prometimos arreglar nuestras casas y volvimos a solicitar la autorización, pero nos la denegaron", indica Sukru.
Entonces, comenzó la decadencia. "Uno de mis hijos se escapó de casa porque no encontraba trabajo, los otros malviven con trabajos temporales", explica Dalkran. El sueldo medio de los gitanos de Sulukule es de unos 100 euros mensuales que obtienen recogiendo basura. En 15 años, el barrio se ha ido abajo, y han penetrado la droga y la prostitución.
El Santo Asin es una de las personas que lidera la lucha por la supervivencia de Sulukule y el artífice de una carta de queja que envió al primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Casualmente, el ex imán fue compañero de colegio de Erdogan: "¡Cuántas veces habrá venido a esta casa!", dice Asin, señalando su humilde morada. "Pero ahora ha cambiado. Nunca nos respondió la carta".
El ayuntamiento se defiende alegando que ha ofrecido a los vecinos de Sulukule la posibilidad de adquirir las nuevas casas pero, con un sueldo de chatarrero, poco se puede hacer. La Unesco ha solicitado al Gobierno y al ayuntamiento que respeten el histórico barrio. Los habitantes de Sulukule no desechan las reformas, sólo piden no ser obligados a marchar. Asin muestra con orgullo el proyecto alternativo elaborado por la University College London, que contempla la rehabilitación de las actuales viviendas del barrio, la reapertura de los locales de música y la instalación de servicios sociales.
La preocupación
"Confiamos en la UE", asegura Dalkran. "Porque, ¿qué haremos en otro barrio?", se pregunta Asin. El ex imán, por contradictorio que parezca, también reclama la reapertura de los bares. Después de varios meses de desilusión, la gente ha recuperado cierta esperanza tras la paralización de las obras de demolición gracias a una sentencia. Los líderes del barrio saben que es difícil echar abajo las intenciones de los que gobiernan, pero se aferran a su lucha. Mil años de historia y cultura gitana no se borran de un plumazo.
El complicado ajedrez energético euroasiático
Mapa que muestra los principales oleoductos en Rusia y Turquía hasta Europa. El que atraviesa Turquía, parte del proyecto Nabucco, conectará con Bulgaría, Rumanía, Hungría y Austria. Se puede observar el gasoducto Blue Stream entre Rusia y Turquía (construído por el triplete Erdogan-Putin-Berlusconi), cuya función es prolongarse hacia el sur hasta Israel y hacia el oeste hasta Europa, pero esta última parte verá la dura competencia del nuevo South Stream (desde el mismo puerto ruso que el Blue Stream hasta Bulgaria), pactado entre Rusia, Italia y Bulgaria y que supone un duro golpe para el Nabucco y el Blue Stream. También habría que añadir el Burgas (Bulgaria)-Alexandrópolis (Grecia) patrocinado por Rusia en otro movimiento para hacerle ‘la pinza’ a Turquía.
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Rusia refuerza su posición de suministrador energético en cumbre Mar Negro (Terra - EFE, 25/06/2007)
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Expertos recomiendan diversificar las rutas de la energía europeas (El Universal - EFE, 26/06/2007)
12 julio 2007
Hartos de promesas electorales incumplidas, un pueblo prohíbe la entrada a los políticos
Los habitantes de dos pequeñas localidades turcas han decidido boicotear las elecciones del próximo 22 de julio debido al incumplimiento de las promesas electorales de los políticos, informó hoy la prensa local.
10 julio 2007
Las rutas del creacionismo pasan por Estambul
En seis días
Oktar, líder de una extraña secta, comenzó a escribir sus diatribas en la década de los 80, cuando llegaron a Turquía los primeros libros de los creacionistas estadounidenses. Igual que sus colegas americanos, considera que el mundo fue creado por Dios en seis días y que el hallazgo de fósiles datados hace miles de años de criaturas existentes actualmente prueban que no ha habido una evolución.
"Esta es la táctica de los creacionistas: repiten los mismos argumentos simplistas en diferentes libros y muchas páginas de internet, y empaquetan su crítica a la ciencia en un bello envoltorio", explica Nalan Mahsereci, directora de la revista turca Ciencia y Futuro, que ha dedicado dos de sus números a refutar las tesis seudocientíficas de Oktar.
La fijación con el darwinismo del autor proviene de su propia frustración para entender la teoría: "El darwinismo es una cosa elitista, es tan difícil que solo los científicos pueden entenderla, lo que significa que es una manipulación", afirma Oktar, quien cursó Arte y Filosofía, aunque no finalizó los estudios y carece de formación científica. Pero esto no ha sido un obstáculo para escribir libros. "Para entender que no existe la evolución no hace falta formación académica", justifica. Y añade: "Lo que carece de base científica es el darwinismo".
Oktar se presenta ante la prensa, con un impecable traje blanco y un cinturón de hebilla de oro y motivos otomanos, flanqueado por sus seguidores, todos igual de repeinados. A pesar de que sus ideas puedan sonar extrañas y de haber pasado dos veces por la cárcel y una por el sanatorio mental, el escritor ha conseguido atraer, gracias a su oratoria, a un nutrido grupo de seguidores en torno a varias fundaciones. Sin embargo, no se trata de una orden religiosa como las típicas tarikat musulmanas. A pesar de que Oktar actúa como predicador del islam, no se ven mujeres con velo a su alrededor y sus seguidores son, en su mayoría, jóvenes de familias ricas de Estambul.
Donaciones Privadas
¿De dónde sale el dinero para financiar los envíos de libros y las conferencias? La estricta normativa turca sobre las fundaciones religiosas audita los fondos de estas asociaciones, por lo que el dinero debe proceder de las donaciones privadas de sus seguidores. Algunos medios turcos denuncian que Oktar recibe dinero del potente Institute for Creation Research de los creacionistas de EEUU, algo que él desmiente.
"Cuando se hicieron las pruebas de ADN a Clinton para saber si había tenido relaciones sexuales con Monica Lewinsky, ya no pudo negarlo. En cambio, ¿por qué se sigue negando la teoría de la evolución después de que miles de científicos independientes la hayan demostrado?", se lamenta A. Murat Aytekin, biólogo de la Universidad de Hacettepe.
En una época en la que el relativismo está en boga, los creacionistas como Oktar prometen seguir difundiendo sus teorías anticientíficas. "Continuaremos enviando libros a los países donde el darwinismo está más instalado y ya tenemos listas las versiones del Atlas de la creación en ruso y en chino", asegura.
El Vaticano, uno de los clientes de Harun Yahya
Siete millones de ejemplares de los diversos títulos de Harun Yahya han sido distribuidos gratuitamente y otros ocho millones vendidos en 150 países de todo el mundo. “No sólo enviamos libros a los musulmanes, sino que hay grupos cristianos y judíos que nos piden permiso para distribuirlos excluyendo tan sólo las referencias al Corán. Entre nuestros clientes figuran las iglesias ortodoxas de Rusia y Serbia o grupos del Vaticano”, aseguró a este periodista Altug Eti, representante de Global Publishing, editorial que sólo publica textos de Oktar. La traducción al castellano de estos libros se realiza en Argentina.
La vida en los Dardanelos
ANDRÉS MOURENZA
En Çanakkale el viento que sopla los días de tormenta recorre las calles con un aullido prolongado, azotando los árboles y llevándose todo resto de nube. Pero la historia no; la historia permanece.
Çanakkale es una pequeña ciudad en la desembocadura del estrecho de los Dardanelos --que comunica el mar de Mármara con el Egeo--, en la zona conocida como Asia Menor por los antiguos griegos. En las negras montañas de la península de Gallípoli, que se
extiende a la otra orilla, la europea, un claro mensaje escrito en inmensas letras blancas: "¡Detente viajero! El suelo que pisas fue testigo del final de una era. ¡Escucha! En este tranquilo paraje, latió una vez el corazón de una nación". Y es que la batalla de Gallípoli (o de Çanakkale, en turco), una de las más importantes de la primera guerra mundial, marcó el nacimiento de la conciencia nacional turca.
Fue el propio Churchill, entonces ministro de la Marina, quién decidió conquistar Estambul a través de los Dardanelos, basándose en erróneos informes de quien más tarde sería conocido como Lawrence de Arabia. Desde las orillas del estrecho, primero, y luego en combates en playas y trincheras, los turcos lograron repeler al "invasor extranjero". Hoy es un rito para los ciudadanos de la República de Turquía, edificada sobre el recuerdo de esa resistencia, visitar los cementerios que cubren las colinas de Gallípoli y presentar sus respetos a los "mártires". En todos lados se recuerda que dieron su vida por la patria y la gente les reza con fervor, creando una epopeya formada por cientos de historias de gente sencilla. Como la del cabo Seyyit, quien arrastraba con sus propias manos balas de cañón de hasta 200 kilos y del que se venden miles de figurillas de escayola. Tras la guerra, Seyyit se retiró a su pueblo, para vivir ajeno a la leyenda.
Igual que los ciudadanos de Çanakkale, para quienes la vida transcurre apacible, entre las riadas de turistas, el mar y las montañas, ajenos muchas veces al peso de la historia. "Esto no es como
Estambul, aquí no hay robos, ni peleas. Nadie se mete contigo por beber o por cubrirte la cabeza con el velo musulmán", explica Irfán, un marinero del transbordador entre Çanakkale y la orilla europea, a quien llaman capitán porque posee una barca propia.
Su amigo Umit tampoco quiere oír hablar del bullicio estambulí. "Hace un mes tuve que ir y me volví loco. Aquí, cuando tengo un mal día, vengo al puerto con mi mujer a ver atardecer y se me pasa todo el cansancio".
El sol comienza a caer sobre los Dardanelos. En la orilla asiática las encinas alargan su sombra sobre los campos de cereal y los restos de los guerreros milenarios de Troya. Como una inmensa bola roja, el sol va desapareciendo entre las crestas de la península de Gallípoli, cubierta de bosques, de matojos de tomillo y aulaga y de la sangre derramada por los 500.000 soldados caídos en el campo de batalla. El estrecho se tiñe de tonos violáceos. El mar de los Dardanelos, profundo, sabio y oscuro, aguarda paciente la noche. Umit, sorbiendo su té en el café del puerto, le dice al capitán Irfán: "Hermano, saca la barca y vamos a pescar".
Fotos: (1) Ciudadanos turcos rezan a los soldados caídos en la Batalla de los Dardanelos en uno de los cementerios turcos. (2) Un servidor y un colega reconstuyendo una épica batalla de la Primera Guerra Mundial sobre los restos de un búnker de la época y con piñas de la región a modo de granadas. (3) Una tumba de uno de los cementerios australianos.Fútbol, el brazo armado de la política
ANDRÉS MOURENZA
En las fotos de su juventud, Tayyip sobresale larguirucho y un tanto desgarbado sobre sus compañeros de equipo, con ese aspecto algo embobado que a veces tienen los niños demasiado altos para su edad y que a la postre se revelaría equivocado.
Al exjugador del equipo de la empresa municipal de tranvías se le distingue rápidamente por su pronunciado labio superior apenas cubierto por un mostacho en ciernes, aunque en algunas imágenes no sea tan fácil pues, en estas fotos de los años 70, abundan los bigotes y rizos cardados, cuellos en punta, camisetas ajustadas y pantalones de campana, que en Turquía llaman "de pata española".
Actualmente, Recep Tayyip Erdogan es el primer ministro de Turquía y también el nombre del flamante estadio del equipo de fútbol de Kasimpasa, el "humilde" barrio de su infancia, que en apenas tres temporadas ha ascendido de la tercera división a la primera, con sus buenas dosis de financiación municipal. Y es que el fútbol es algo más que un deporte en Turquía, es una prolongación de cada persona y de sus desdichas y pasiones, las políticas incluidas.
En las manifestaciones por el laicismo que recorrieron el país durante los últimos meses se podían ver pancartas del Grupo Çarsi, la mítica peña del Besiktas: "Los seguidores del Besiktas contra Erdogan". Y es que Erdogan, además de islamista moderado, es un declarado seguidor del Fenerbahçe, quizás la única cosa que mantiene en común con uno de sus mayores adversarios políticos, el jefe del Estado Mayor, Yasar Büyükanit. Este no dudó en aparecer en la portada de varios diarios con toda su familia luciendo los colores azul y amarillo de su equipo tras proclamarse campeones este año.
Orhan Pamuk hizo saltar la noticia el día que le hicieron la pregunta que está siempre en los labios de todo turco: "¿Y usted a qué equipo apoya?". "Al mismo que Atatürk, al Fenerbahçe", respondió el premio Nobel, lo que le causará el aumento de unos cuantos lectores y la pérdida de otros tantos, dependiendo de los colores de cada cuál.
Entre los kurdos se estila más, sin embargo, el otro gran equipo de Estambul, el Galatasaray. ¿Por qué? El día que el equipo rojigualdo jugó en Diyarbakir, en el sureste de Turquía, los seguidores del equipo local recibieron a los de Estambul con pancartas: "Bienvenido Galatasaray, te apoyamos porque Él te apoya". "Él" era Abdulá Ocalan, el jefe del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y seguidor del Galatasaray.
Aunque la capital de la política turca es Ankara, la del fútbol es, sin duda, Estambul con sus cinco escuadras en la división de oro del campeonato. Pero, en ocasiones, las fronteras entre el fútbol y la política se desdibujan en Turquía, como demostró hace unos días Erdogan al recibir al recién ascendido Kasimpasa. "Llegar a la cumbre es difícil, pero permanecer en ella es aún más difícil", alertó el primer ministro de modo que, en medio de la crisis en que se encuentra sumido su Gobierno, no se supo a ciencia cierta si las palabras eran para el equipo de fútbol o se las dirigía a sí mismo.
Foto: El flamante estadio Recep Tayyip Erdogan del Fútbol Club Kasimpasa.
Lágrimas de oro
"¡Compro el gramo a 30 liras!", "¡Vendo a 50!", "¡Hay tres onzas para el lunes!", se escucha gritar a un grupo de hombres sudorosos, instalados en una desconchada bocacalle del más famoso de los mercados cubiertos de Estambul. Son los enviados de los dueños de las ricas tiendas de oro, plata y joyas que abarrotan las principales calles del bazar de la ciudad turca.
En la Bolsa del Oro, los hombres anotan velozmente los precios de la mercancía en su cuaderno y se comunican con su negocio. Después van a hablar con la persona que acaba de ofertar el oro y llegan a un acuerdo. Todo ello, con una extraordinaria rapidez y en medio de un aparente caos.
"Aquí todos nos conocemos, así que cuenta mucho a quién le das la palabra", explica Hacif, un veterano corredor de este peculiar mercado de valores, que contempla la acción sentado tranquilamente, y solo se acerca después de meditar bien sus jugadas. Al fin y al cabo, no hay tanta diferencia entre los mercaderes del Gran Bazar y sus trajeados colegas que desempeñan su labor en las bolsas oficiales.
Un joven aparece corriendo. "Abdulá, ¿cuántos gramos tenías a 30?"...
Vuelve el hijo perdido
Queridos lectores:
Han sido casi tres meses de intenso trabajo que me han impedido tener atendido este blog, pero como en la calma que precede a la tormenta (electoral), durante estos primeros días de julio hay un considerable descenso informativo (a excepción de la consabida propaganda electoral) lo que me permite retomar estas líneas para intentar manteros informados y volver a aportar mi granito de arena en el descubrimiento-conocimiento de esta Turquía cada vez más familiar. Espero que después de este prolongado paréntesis no me hayáis olvidado demasiado y pueda volver a leeros en los comentarios.
Se aproximan unas interesantísimas elecciones donde todo indica que el partido gobernante, los musulmán-demócratas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), revalidarán su mayoría absoluta. Las encuestas pronostican que lo conseguirán con más votos pero menos escaños, debido a la entrada de más de dos partidos en la Gran Asamblea Nacional de Turquía, lo que reduciría considerablemente los escaños del AKP en el reparto de asientos parlamentarios. Además del opositor kemalista Partido Republicano del Pueblo (CHP), probablemente entrarán en el parlamento los ultranacionalistas del MHP e incluso podría también hacerlo el partido populista GP o el centroderechista DP, si la grave crisis sufrida durante la unión entre los históricos DYP y ANAVATAN no les pasa factura. Pero uno de los factores más interesantes de estas elecciones será sin duda el papel que puedan jugar los candidatos independientes. Los nacionalistas kurdos (aunque ellos no se identifican como tales) del Partido de la Sociedad Democrática (DTP) han decidido presentarse a las elecciones como independientes, lo que facilita sus posibilidades dado que el sistema electoral turco obliga a todos los partidos a pasar una barrera del 10 por ciento a nivel nacional para tener derecho al reparto de escaños. Otros importantes políticos que se han decantado por la estrategia de los independientes son los izquierdistas Baskin Oran y Ufuk Uras (del Partido de la Libertad y la Solidaridad, ÖDP); el ex primer ministro del ANAVATAN, Mesut Yilmaz, o el líder del peligroso partido islamista-ultranacionalista BBP, Mushin Yazicioglu. Veremos que sucede.
Antes de las elecciones, tengo previsto publicar un artículo que incluya un breve resumen de la crisis política de los pasados meses de abril y mayo a raíz de la elección presidencial, con material publicado en otros medios. Igualmente, colgaré los reportajes que han sido publicados durante este tiempo en El Periódico y otros medios, a través de la Agencia EFE.
Espero volver a veros de nuevo por aquí, Sizi tekrar beklerim!
Andrés Mourenza