30 diciembre 2011

Turquía mata "por error" a 35 civiles kurdos en Irak

Andrés Mourenza
El Gobierno turco admitió ayer que los bombardeos de su Ejército en la frontera con Irak mataron a 35 civiles al haberlos confundido con militantes del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Los hechos se produjeron el miércoles cuando aviones no tripulados detectaron a un grupo de personas en territorio iraquí que se dirigían hacia la provincia turca de Sirnak. «Entre las 21.37 y las 22.24 fueron objeto de un bombardeo con nuestros aviones», reconoció el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
Ayer, cuando comenzaron a llegar las noticias desde el sureste, estalló el escándalo: los muertos no eran «terroristas» del PKK, sino simples contrabandistas de tabaco, que además pertenecían casi todos a la misma familia.
De hecho, según explicó el portavoz del partido en el Gobierno, Hüseyin Çelik, entre los fallecidos se hallan varios miembros de la Guardia Rural (un cuerpo paramilitar formado por kurdos leales a Ankara) e incluso uno era hijo de un militar veterano, lo que certifica una vez más las incontables denuncias de asociaciones de derechos humanos de que las fuerzas de seguridad destacadas en la región kurda están involucradas en actividades ilegales.
El incidente echa por tierra la afirmación con la que el Ejército turco culmina todos sus comunicados sobre los bombardeos aéreos: «Como siempre, se ha puesto el máximo cuidado para no dañar objetivos civiles». Diversas organizaciones ya habían acusado al Ejército turco de matar al menos a media docena de civiles en el norte de Irak durante el verano, algo que la jerarquía cas- trense calificó entonces de «propaganda» a favor del PKK.
PROTESTAS / En numerosas ciudades se celebraron improvisadas manifestaciones de condena y muchos tenderos cerraron sus negocios en señal de protesta contra el Ejército. En Estambul, cientos de personas se concentraron en la céntrica plaza de Taksim exigiendo dimisiones aunque fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos y 30 manifestantes fueron detenidos.
«Volvemos a ser testigos nuevamente de cómo, de forma racista, se masacra a la humanidad», criticó Asiye Kolçak, dirigente del partido kurdo BDP. De ahí que tanto la formación en el Gobierno –el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP)– como el Ejército hayan anunciado que se abrirá una investigación.
Los últimos comunicados del PKK recibidos por este periodista alertan de un aumento significativo de las operaciones militares en las provincias kurdas y de al menos 19 bombardeos aéreos turcos en territorio iraquí sólo en el mes de noviembre.
Precisamente ayer se anunció la muerte de un soldado turco también en la provincia de Sirnak, dondes desde principios de semana han muerto 27 miembros del PKK en combate, según Ankara.

24 diciembre 2011

La respuesta de Erdogan a la ley francesa sobre el Genocidio armenio: Francia masacró a los argelinos (El Periódico)

Andrés Mourenza
Atenas
"Francia masacró a cerca del 15% de la población de Argelia a partir de 1945. Eso es un ge-nocidio". Con estas duras palabras incriminó ayer el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, al Estado francés, elevando la tensión un grado más después del anuncio de sanciones tras la aprobación el jueves en el Parlamento francés de una ley que penaliza la negación del genocidio armenio. Es un tono que comparten gran parte de los turcos, a juzgar por los titulares de la prensa: incluso la más liberal y menos nacionalista tildó el voto francés de «estúpido» y «miserable».
Erdogan, además, animó al presidente Nicolás Sarkozy a «preguntar a su padre» sobre los desmanes cometidos por los franceses en Argelia. Según los turcos, Pal Sarkozy, padre del actual mandatario francés y húngaro de nacimiento, fue entrenado en torno a 1945 en Sidi Bel Abbès, en los cuarteles de la legión extranjera en Argelia, aunque luego fue declarado no apto para el servicio poco antes de ser enviado a Indochina. El líder turco recordó también el origen judío sefardí de la familia materna de Sarkozy, acogida por el Imperio otomano cuando miles de hebreos fueron expulsados de la España de los Reyes Católicos.
Pal Sarkozy aseguró ayer que no «había estado jamás en Argelia». «Nunca pasé de Marsella. Y estuve durante cuatro meses en la legión», dijo. «Basta con comprar mi libro Tanta vida; están todos los documentos; todo esto es ridículo», añadió.
RACISMO E ISLAMOFOBIA / Erdogan acusó a París de utilizar «el odio hacia musulmanes y turcos» por motivo electoralistas: «Esta votación muestra claramente hasta qué punto el racismo, la discriminación y la islamofobia han alcanzado un peligroso nivel en Francia y en Europa».
Pero Sarkozy tampoco se quedó callado e instó a los turcos a «respetar» las creencias de los franceses. «Francia no da lecciones a nadie, pero tampoco le gusta que se las den. Francia establece sus políticas de un modo soberano», dijo en declaraciones a la prensa durante el funeral del expresidente Václav Havel en Praga: «Francia no pide permiso. Tiene sus propias opiniones y respeta los derechos humanos y la memoria».
El presidente turco, Abdullah Gül, denunció ayer que durante toda la semana Sarkozy se ha negado a atenderle al teléfono: «Los jefes de Estado hablan entre ellos incluso en tiempos de guerra». Gül criticó los «prejuicios» franceses respecto a Turquía y reclamó que París se retire del llamado Grupo de Minsk, en el que, junto a Rusia y EEUU, trata de mediar por una paz entre Armenia y Azerbaiyán.
La disputa amenaza con dañar el diálogo entre Turquía y Armenia
El duelo de egos entre Erdogan y Sarkozy amenaza con dañar algo mucho más importante: el diálogo iniciado en el 2008 por Turquía y Armenia. Aunque el proceso ha sido aparcado, por las presiones de Azerbaiyán, el deshielo turco-armenio es imprescindible para la población de la paupérrima república caucásica.
Atrapada por el oeste y el este a causa del cierre de sus fronteras con Turquía y Azerbaiyán, sus únicas salidas por tierra son Irán y Georgia, pero este último país mantiene muy malas relaciones con el tradicional valedor de los armenios, Rusia.

23 diciembre 2011

Turquía rompe con Francia porque penará negar el genocidio armenio (El Periódico)

Andrés Mourenza
Atenas
El Gobierno turco ordenó ayer congelar toda relación política y militar con Francia después de que el Parlamento francés aprobase una ley que penaliza con un año de cárcel y una multa de 45.000 euros la negación del genocidio armenio: la matanza de cerca de un millón de armenios a manos del Imperio Otomano durante la primera guerra mundial, que Turquía no reconoce y achaca a los desmanes típicos del conflicto bélico. La norma, muy esperada por la amplia comunidad armenia francesa, fue apoyada por todas las fuerzas políticas con la contada excepción de un puñado de diputados que, a título individual, presentaron objeciones.
«¿Hay libertad de expresión en Francia? No. (...) A partir de ahora Francia no puede hablar más de Voltaire o de Montesquieu». Esta fue la airada reacción del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien afirmó categóricamente que en la historia de su país «no hay genocidios», y puso como ejemplo que en Turquía habitan 100.000 armenios, algunos de ellos ciudadanos turcos y otros inmigrantes sin papeles de la República de Armenia.
TABÚ HISTÓRICO / El tema del genocidio siempre ha sido tabú en Turquía y varios intelectuales, como el premio Nobel Orhan Pamuk o el periodista Hrant Dink (asesinado en el 2007), fueron llevados a los tribunales por defender su existencia. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un mayor debate sobre la cuestión armenia, e incluso el 24 de abril, Día de Recuerdo del Genocidio, asociaciones turcas y armenias rememoraron juntos a las víctimas en Estambul. Estas organizaciones siempre se han mostrado contrarias a que terceros países se entrometan en el debate, pues dificultan el ya de por sí complicado diálogo.
Ahora, en una aserción de su nuevo poderío regional –y también del propio Erdogan como hombre fuerte del país–, los turcos pretenden tomarse la revancha cancelando todo proyecto junto a Francia. Turquía no participará en maniobras bélicas conjuntas, impedirá a los barcos de guerra franceses atracar en sus puertos y los aviones militares deberán solicitar permisos especiales para sobrevolar el país euroasiático. Además, los turcos boicotearán una cumbre económica bilateral prevista para enero. El embajador turco en París regresará hoy a Ankara para revisar lo que, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores turco, supone «un golpe a una amistad de siglos».
Con todo, hacía ya tiempo que las relaciones franco-turcas no iban por buen camino, principalmente debido a la cerril oposición del presidente francés, Nicolas Sarkozy, a que Turquía entre en la Unión Europea y a la personal enemistad entre los orgullosos líderes de ambos países. Algo que contrasta con los negocios entre dos estados que, en 2010, superaron los 14.000 millones de euros. Un millar de empresas francesas operan en Turquía, entre ellas una planta de producción de Renault –la mayor fuera de territorio francés –en consorcio con OYAK, compañía propiedad de los militares turcos.
«SENTIDO COMÚN» / De ahí que el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, reaccionase inmediatamente con un llamamiento «al sentido común y la mesura», ya que Erdogan advirtió de que estas «sanciones» contra Francia son solo una primera fase, y que habrá más si la ley –que aún debe pasar por el Senado– es finalmente ratificada.
Ya en 2006 se aprobó en primera instancia una medida similar –que luego fue paralizada– y Turquía vetó la participación de Gaz de France en el gasoducto paneuropeo Nabucco, además de congelar momentáneamente las relaciones militares.
En una muestra de enfado, se cambió el nombre a La Calle Francesa, una animada zona de bares de Estambul, por el de La Calle Argelia, en recuerdo al sufrimiento del país norteafricano bajo la colonización francesa. En cambio, el propio Erdogan se mostró entonces contrario a un llamamiento al boicot de los productos franceses alegando que Francia era un importante socio comercial. Sin embargo, ahora la Europa sumida en la crisis es cada vez un pastel menos apetitoso para la boyante economía turca.

07 diciembre 2011

Turquía: Filtros bloquean las páginas de Facebook (EFE - El Telégrafo)

Turquía acaba de poner en marcha un polémico sistema de filtros voluntarios en Internet con el objetivo oficial de salvaguardar a la infancia de contenidos digitales nocivos, pero que algunos sectores consideran como una herramienta de censura.

La principal polémica se debe a que la aplicación de algunos de esos filtros ha bloqueado el acceso a redes sociales, en un país que ocupa el quinto puesto por número de usuarios de Facebook y donde el 90 por ciento de los internautas tiene cuenta en esta red social. Además, ha llamado la atención que los usuarios del llamado "filtro familiar" no hayan podido abrir páginas de marcas de ropa interior como Victoria's Secret o de preservativos como Durex.

Sin embargo, el ministro de Información, Binali Yildirim, ha negado que el Gobierno esté tratando de imponer la "censura" en Internet, tal y como han criticado asociaciones de cibernautas. "El objetivo es proteger a los niños de contenidos perjudiciales. Internet es una gran bendición pero, igual que las medicinas, puede tener efectos adversos. Cuidar a los niños de este tipo de daños es tarea del Estado", declaró.

El sistema ha tenido un impacto menor del que se esperaba cuando se comenzó a redactar el proyecto, el pasado agosto. Entonces se propuso hacer obligatorio a todos los usuarios el uso de alguno de los cuatro filtros -familiar, infantil, nacional y estándar-, pero la medida despertó tantas críticas que finalmente sólo se han aplicado los dos primeros y de forma voluntaria. Así, el sistema de filtros ha tenido escaso éxito y el pasado 22 de noviembre, día de su entrada en vigor, sólo se hicieron 3.000 peticiones para instalarlos, según el Organismo de Tecnologías de la Información y Comunicación (BTK).

Los escasos usuarios del nuevo sistema han inundado las oficinas del BTK con correos electrónicos y llamadas pidiendo que les dejen entrar a las webs bloqueadas y el organismo se ha visto obligado a prometer revisar sus filtros.

El profesor Mutlu Binark, experto en nuevos medios, ha sido uno de los más críticos con la nueva medida y ha llamado a los cibernautas a "resistirse" ante la nueva medida. "Con este nuevo sistema, se despoja a los individuos de su capacidad de razonar y elegir libremente", ha denunciado. Igualmente, la Fundación Bianet, que ha denunciado la nueva regulación en los tribunales, lamentó que sea "el BTK y no los padres quien decida lo que es dañino para sus hijos".

Algunos intelectuales consideran que el nuevo sistema tiene que ver con la influencia que ejerce sobre el Gobierno el teólogo Fethullah Gülen. En abril pasado Gülen criticó la falta de controles en Internet y que los usuarios de los cibercafés, extendidos hasta en el medio rural, participen en "chats ilegítimos comparables a la prostitución".

De acuerdo a la página digital "Engelliweb" un total de 15.506 páginas webs están actualmente bloqueadas en Turquía, el doble que hace un año. La mayoría son de contenido pornográfico, pero también las hay de grupos políticos izquierdistas o nacionalistas kurdos.

En este asunto, Turquía ofrece un panorama contradictorio, pues en los últimos años también se ha incrementado, de 2 millones en 2000 a más de 35 millones en 2010, el número de usuarios y los trucos que se emplean para poder acceder a las páginas prohibidas.