10 agosto 2011
La temporada de las circuncisiones (El Periódico)
06 junio 2011
Turquía, nuevo destino laboral para los sureuropeos que escapan de la crisis (EFE - Mis Finanzas)
Dogan Tiliç/Andrés Mourenza
Ankara/Estambul | Hace una década, una oferta de trabajo en Turquía, entonces un país más inestable y atrasado, habría llamado la atención a poquísimas personas en Europa. Ahora, gracias a su crecimiento sostenido, del 8,9% en 2010, y a una rápida recuperación de la crisis, la tendencia se ha invertido y Turquía, un país tradicionalmente emisor de emigrantes, está comenzando a recibir a jóvenes de España, Grecia y Portugal, que tratan de escapar de la crisis económica en sus respectivos países.
En las mesas de HRM Consulting, una empresa dedicada a ayudar a extranjeros a encontrar empleo, se acumulan los currículos. "Hace unos años, recibíamos 20 o 30 currículos por semana. Ahora el número se ha incrementado a entre 100 y 150", explica Aylin Coskunoglu Nazliaka, representante de la firma en Turquía, al diario Aksam.
En el grupo Arslan, dedicado al negocio textil, también se sorprendieron cuando convocaron un examen público para contratar a seis expertos en comercio internacional y, además de turcos, se postularon 40 jóvenes extranjeros. "Nunca antes habíamos tenido solicitudes de trabajadores extranjeros", asegura Ahmet Arslan, director ejecutivo del grupo Arslan, en unas declaraciones a la agencia Anadolu, y se muestra entusiasmado por el interés generado, ya que puede ayudar en la internacionalización de su empresa. "Jóvenes europeos que hablan cuatro lenguas quieren trabajar en Turquía por nuestra estabilidad económica. Los jóvenes españoles consideran a Turquía un puerto en el que resguardarse para escapar de la crisis en España, pues son muy pesimistas sobre el futuro allí", afirma.
El perfil de estos nuevos emigrantes económicos es el de una persona entre 25 y 38 años, con titulación universitaria y dominio de lenguas extranjeras que no encuentra trabajo en su país de origen (sobre todo del sur de Europa) o lo ha perdido a causa de la crisis. Para jóvenes con ese perfil, el salario puede ir de los 1.000 a los 3.000 euros, dependiendo de si su empresa es internacional o turca, y de su grado de especialización. El sueldo medio en Turquía es de 600 euros.
Los principales sectores de la economía turca que interesan a los jóvenes sureuropeos son la construcción, la energía, el textil y el turismo y, de hecho, en este último el número de trabajadores extranjeros se ha incrementado un 15% respecto al año anterior, de acuerdo al diario Aksam. "En el sector turístico, el personal local no tiene la experiencia o la cualificación suficiente para los actuales planes de expansión. Turquía ha sido siempre un mercado turístico cuya competitividad se basaba en el precio y ahora les falta gente en el ámbito del turismo más sofisticado, hacia el que se está expandiendo", afirma Isaac Martín Barbero, consejero económico de la Embajada de España en Ankara, en unas declaraciones a Efe.
Otros, en cambio, apuestan por la enseñanza del español, ya que la demanda de cursos ha aumentado exponencialmente en los últimos años, tanto en el Instituto Cervantes como en universidades públicas y academias privadas.
Patricia, que había cursado estudios de Comunicación en España, llegó de vacaciones a Turquía en 2004 y, como muchos otros turistas, quedó prendada de Estambul. Decidió probar fortuna: "Al principio trabajé de camarera, porque simplemente quería conocer a la gente y el país. El salario era muy malo. Cuando quise instalarme busqué otro trabajo y la verdad es que no fue difícil", cuenta a Efe. Pasó por una agencia de diseño pero, posteriormente, se decantó por la enseñanza del español, ya que en Turquía se notaba, entonces especialmente, la falta de profesores nativos. Ahora se muestra satisfecha: "Gano más de lo que podría ganar en España. Y aún podría trabajar más y ganar más. Mi calidad de vida aquí es bastante buena".
22 abril 2011
Los herederos del cosmopolitismo otomano celebran su Pascua en Turquía (EFE - TeleCinco)
Con todo, la presencia levantina se nota en Esmirna, sobre todo en el barrio de Alsancak, donde hay 7 iglesias y una sola mezquita. El paseo marítimo se llama "Kordon", que viene del francés, y antes se denominaba con la palabra italiana "Bellavista", pues, cuando las levantinas acudían en traje de baño al mar, los griegos y turcos de la ciudad -que consideraban impensable que una mujer vistiese de esa guisa- se apostaban a admirar el panorama. "Nosotros construimos el ferrocarril, impulsamos la industria y establecimos los primeros clubes deportivos de la ciudad", recuerda Richichi.
16 abril 2011
Crónica desde Sofía (Bulgaria): La 'chalga' no muere (El Periódico)
27 diciembre 2010
Mefistófeles en el laberinto de la burocracia turca (El Periódico)
14 diciembre 2010
Guti: Tormenta en Estambul (Cuaderno del Domingo - El Periódico)

29 noviembre 2010
San Fermín en la Fiesta del Sacrificio (El Periódico, 23/11/2010)
Hace unos días que mi calle comenzó a oler a boñiga de vaca. Se acercaba la Fiesta del Sacrificio y algunos vecinos decidieron utilizar un solar cercano como establo para guardar las reses hasta el día de la matanza. Entre la boñiga y los días de fiesta, el barrio adquiere un entrañable ambiente pueblerino, donde las cosas y las personas se mueven a una velocidad más lenta que de normal. Las señoras sacan las sillas a la calle para departir con sus vecinas mientras limpian unas judías, los abuelos juegan al backgammon a la puerta del café y apenas se ven coches. Siempre es sorprendente constatar cómo los estambulís consiguen darle el aire de su pueblo natal a los barrios de esta urbe de más de 12 millones de personas.
La Fiesta del Sacrificio (Kurban Bayrami en turco o Eid al-Adha en árabe) conmemora el mito común a las tres grandes religiones monoteístas en el que Abraham, por orden divina, se dispone a sacrificar a su hijo Ismael para demostrar su fe y Dios, conmovido, trueca al chaval por un cordero. Los turcos, como millones de musulmanes, prefieren no tentar a la suerte y sacrifican directamente al animal -ovejas, cabras y vacas- del que una parte será entregada a los pobres. Lo habitual es que todos los componentes de la familia o de varias familias junten dinero y compren una cabeza de ganado entre todos, ya que una vaca puede superar los 3.000 euros, aunque de ella se sacarán unos 200 kilos de carne, suficientes para sobrellevar el invierno.Antaño la matanza se realizaba en las calles, cubriendo de rojo sangre las aceras y desparramándose hasta llegar a teñir las aguas del estrecho del Bósforo. Pero, de unos años a esta parte, las autoridades decidieron que eso no iba con la imagen de nación moderna que buscan para Turquía y ahora solo está permitido hacerlo en los lugares adaptados.
Ahora bien, eso no quiere decir que todos cumplan a rajatabla con la norma. Por ejemplo, en el barrio de Bahçelievler un ternero logró zafarse de los carniceros y durante dos horas se recorrió las calles asustando a los paseantes como si se hubiese hecho una suelta de vaquillas. Finalmente el animal se desplomó en la carretera, frente a un autobús municipal, y ni cortos ni perezosos, sus dueños culminaron la matanza despedazando la res sobre la calzada mientras los pasajeros observaban atónitos. Obviamente los incidentes más curiosos se producen en los pueblos: en uno de la costa del mar Egeo, una ternera escapó del matadero y consiguió correr durante 10 kilómetros y nadar otros tres hasta que lograron pescarla y en otro del sudeste los trabajadores del ayuntamiento hubieron de recuperar un toro a punta de pistola.
A falta de encierros de San Fermín en Turquía -lo más parecido son los recortes que los viandantes se ven obligados a hacer a los taxis que se cuelan en las zonas peatonales para evitar ser atropellados-, los telediarios nacionales se regodean en estas escenas sanferminescas de la Fiesta del Sacrificio. El balance no es insignificante: la del 2010 ha sido la edición más violenta de las últimas siete con 3.360 heridos entre astas de toro, atropellos vacunos y cuchilladas mal dadas.
24 octubre 2010
Domingo de puente sobre el Bósforo (El Periódico)
Si no se dispone del bastón de Moisés, cruzar caminando de Europa a Asia o viceversa resulta imposible en Turquía, pues los dos continentes están separados por franjas marinas: el mar de Mármara y los estrechos del Bósforo y los Dardanelos. El único modo de salvar la distancia intercontinental es en transbordador o a través de los puentes gemelos sobre el Bósforo, ambos en Estambul.
Pero en estos puentes, inaugurados en 1973 y 1988, solo se permite el tráfico rodado. Un amigo de visita en la ciudad trató ufano de cruzarlo y, tras varias horas de caminata hasta la entrada del puente, un vendedor de crepes le disuadió informándole de que los peatones tienen prohibido poner un pie sobre la estructura de cemento y acero por miedo a que, como ya ha ocurrido, los suicidas aprovechen sus más de 100 metros de altura para hundir su existencia en las aguas del estrecho.
Solo hay dos posibilidades de cruzar el puente del Bósforo. La primera, tan improbable como hacerse con la varita mosaica, es ser Bono, el cantante de U2, a quien antes de su concierto del 6 de septiembre se le permitió pasear sobre el estrecho junto a las autoridades turcas. La otra se presenta cada año, a mediados de octubre, cuando se celebra el Maratón Intercontinental Euroasiático, que este domingo cumplió su 32ª edición.
Dado lo especial de la ocasión, los estambulíes afluyen en masa. No tanto al maratón propiamente dicho, de 42 km y reservado a los atletas, o a la prueba más asequible de 15 km, sino sobre todo a la carrera popular de 8 km, en la que más que de correr se trata de aprovechar la excelente ocasión de vivir uno de los puentes más simbólicos del mundo.
Familias enteras, colegiales con el uniforme de su escuela, asociaciones de inmigrantes de las más remotas provincias del país, grupos enarbolando banderas de Turquía y pancartas con peticiones políticas y ruidosas peñas de los equipos de fútbol. En total, una riada humana de más de 100.000 personas que, desde la salida en el barrio anatolio de Altunizade hasta la meta junto al estadio del Besiktas europeo, deja estampas de lo más variopinto. Por ejemplo, la de unos adolescentes que, en medio del puente, plantan su tablero de backgammon para echar una partida, o unas mujeres ataviadas a la manera tradicional que comparten un pastel de cumpleaños en mitad de la carretera. Otros bailan y cantan en corro y casi todos quedamos estupefactos al comprobar cuánto se bambolea el puente colgante, tanto que marea ver cómo las farolas de la mediana asemejan juncos mecidos por el viento. Llegar a tierra firme resulta un alivio.
«¿Sois de los que corren?», pregunta Erol, camarero de un restaurante cercano a la céntrica plaza de Taksim, al vernos regresar sudorosos: «Por vuestra culpa he llegado tarde al trabajo. Tenía que entrar a las 11 y como todas las calles estaban cortadas por el maldito maratón, he llegado a las 13.30. ¿El ayuntamiento no se da cuenta de que en una ciudad como Estambul no se pueden hacer carreras porque le fastidias la vida a cinco millones de personas? ¡Que se vayan a correr fuera de la ciudad!». Un domingo de puente también tiene sus inconvenientes.
07 octubre 2010
Cementerios online (El Periódico)
21 septiembre 2010
Telón de acero mental (El Periódico)
Los ríos -como las cordilleras-son lugares habituales para marcar fronteras: por aquí pasa el río, por aquí trazamos la línea de división. En Turquía, su frontera nororiental la dibujan los ríos Arpaçay y Aras y permanece bloqueada desde hace décadas. Un residuo del telón de acero. Aún más, un doloroso recuerdo de un siglo de matanzas y odios. Al otro lado de sus aguas plateadas, se extiende Armenia.
14 septiembre 2010
Los buscadores de tesoros del oriente turco (El Periódico)
10 agosto 2010
Diarios de viaje: La Casa de Cultura (Armenia)
01 agosto 2010
El futuro en el fondo de una taza de café (El Periódico)
«Se busca mujer que sepa leer el futuro en los posos del café». Este anuncio escrito en claras letras de ordenador en un folio pegado a las paredes del Liceo Galatasaray podría parecer misterioso en cualquier parte del mundo. En Turquía pasa tan desapercibido como aquellos que buscan «un dependiente con experiencia».
La primera vez que lo percibí fue hace un par de años, cuando comenzaba a azotar la crisis, y solo al cabo de unos meses, como si los restauradores hubiesen adivinado el futuro, los locales del animado distrito de Beyoglu comenzaron a llenarse de anuncios que incitaban a los clientes a detenerse regalando una lectura de posos por cada taza de café.
La gente, debieron pensar los dueños de las cafeterías, estaría ansiosa por conocer qué iba a ser de ellos ante la situación financiera global.
Adivinar el destino a través de los posos del café es una antiquísima tradición entre los turcos y otros pueblos del sureste de Europa y de Oriente Próximo. Al terminar el fuerte café turco (que en Grecia se llama griego, chipriota en Chipre y armenio en Armenia) se gira la taza y se deja reposar hasta que los posos se enfrían dibujando formas caprichosas. Entonces, la persona apropiada lee en ellas el destino del bebedor creyente.
El fundador de la República, Mustafá Kemal Atatürk (1881-1938), pretendió a lo largo de su vida acabar con todo tipo de supersticiones y crear un islam ilustrado y racional, algo que chocaba con la esencia misma del hecho religioso, que no es sino una respuesta mágica y organizada al miedo vital del ser humano a la muerte y la finitud.
Antes de que eso ocurriera –nos cuenta el literato español Vicente Blasco Ibáñez sobre su viaje a Estambul en 1907–, existían en el Imperio otomano todo tipo de magos y derviches que curaban con el aliento e incluso el aullido. El mismo escritor acudió al ceremonial de un convento donde un hombre considerado santo curaba a los crédulos caminando sobre ellos.
Pero, a pesar de los mensajes aprendidos en la escuela republicana y laica y a pesar también de las autoridades religiosas musulmanas (que consideran este tipo de asuntos contrario a la ortodoxia del monoteísmo), las supersticiones de los turcos perviven, pues muchas tienen origen en su pasado chamanista y en las lejanas estepas de Asia Central, de donde partieron hace más de 10 siglos.
A (llamémosla así para proteger su anonimato) fue adivina durante un tiempo. Sus predicciones se hicieron tan famosas que empresarios y políticos de todo el país la requerían para que interpretase sus sueños y los posos de sus respectivos cafés. Finalmente, asustada por sus aciertos, dejó el negocio para refugiarse en la fe canónica.
Todo lo contrario que Manuel, a quien visito para probar fortuna. Es un armenio estambulí de aspecto ambiguo y de cuyo cuello penden collares, amuletos y rosarios. Falla en todo lo que se refiere a mi estado familiar y mi trabajo. Solo acierta en que viajaré «a una país de montañas». Quizá porque se trata de Armenia, la tierra de sus ancestros.
07 julio 2010
El twitter del presidente (El Periódico)
Hace tres años, en el que fue el último intento serio de intervención de las Fuerzas Armadas en la política de Turquía, el rudo general Yasar Büyükanit hizo público el malestar de los militares por la posible elección como presidente del islamista moderado Abdullah Gül a través de un comunicado que colgó a medianoche en la página web del Estado Mayor. Fracasó estrepitosamente y algunos lo bautizaron como el e-golpe. Nadie puede dudar de que Turquía se desarrolla a pasos de gigante en las telecomunicaciones.
Los turcos descubrieron la red social Facebook mucho antes de que se hiciese popular en España. Durante un año, los usuarios de Turquía encabezaban la lista por ver quién creaba más grupos, especialmente dedicados a su fundador, Mustafa Kemal Atatürk, pero también al licor nacional, el raki, o a mil y una protestas. Hoy es el cuarto país con más usuarios: 22,5 millones, solo por detrás de EEUU, el Reino Unido e Indonesia. Uno de cada tres turcos se ha abierto una cuenta en la red social, bien sea desde su ordenador personal, su oficina o los miles de cibercafés que se extienden desde la aldea más cutre de la Anatolia rural a los barrios más chic de Estambul.
Esta imagen de los turcos informatizados choca con la merecida fama censora de ciertas autoridades del país. Desde que en el 2007 se desató un guerra virtual entre internautas nacionalistas griegos y turcos en la web de vídeos Youtube, los jueces de Turquía han ordenado el bloqueo de la popular página varias veces; tantas que los turcos se han habituado a su prohibición. Pero, inconformistas ellos, comenzaron a publicar en la prensa trucos que permiten burlar el bloqueo de las web censuradas. Incluso el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, en su habitual estilo soltó: «¿Qué pasa? Yo entro en YouTube, entrad también vosotros». Las visitas se multiplicaron y, pese a la prohibición, YouTube es la quinta web más visitada.
Sin embargo, en las últimas semanas la censura ha vuelto a la carga al expandir el bloqueo a varias utilidades de Google (propietario de YouTube), levantando el temor de que Turquía pueda acabar en el mismo saco que China o Corea del Norte. Una de las reacciones más duras contra las nuevas restricciones llegó del presidente de la República.
No ofreció una rueda de prensa, ni convocó a los periodistas que le siguen habitualmente. No. Usó su cuenta en Twitter: «Buenas noches a todos. A causa de mi apretada agenda no he tenido mucho tiempo de escribir. Pero quiero compartir con ustedes mis opiniones sobre varios temas –posteó a las 20:53 del pasado 10 de junio–. Estoy absolutamente en contra de la censura en internet. He pedido que se busque una solución. Si hace falta, cambiaremos las leyes». De un fracasado e-golpe como el del 2007, no extraña que haya surgido un e-presidente.
18 mayo 2010
Crónica desde Atenas: Nada altera el modo de vida mediterráneo (El Periódico)
«Pase lo que pase, esto no nos lo podrán quitar». La frase de Gonos evoca el grito de guerra de un William Wallace heleno: «Podrán quitarnos los sueldos y las pensiones... lo que jamás podrán arrebatarnos es el modo de vida mediterráneo».
12 mayo 2010
Diario de Grecia X: Papandreu, pide apoyo a la oposición y dice que «para cambiar el país, antes había que salvarlo» (El Periódico)
Para ello, según Apostolis Filippopulos, es necesario que el Gobierno consiga que impere la paz social. Pero esa parece una posibilidad muy remota porque los sindicatos discuten precisamente en las últimas horas la convocatoria de nuevas huelgas y protestas para esta misma semana.
Diario de Grecia IX: Grecia se prepara para el drama (El Periódico)
Por su parte, Ilyas, que descansa sobre su taxi en la céntrica plaza de Sintagma sabe que a él le afectan doblemente las medidas del Gobierno: por un lado se liberalizará su sector; por el otro, las manifestaciones en el centro impiden su trabajo: “Claro que apoyo las protestas. La gente tiene razón, hay que protestar contra esos 300 malakas (gilipollas) del Parlamento”.
11 mayo 2010
Diario de Grecia VIII: Velas
Atenas, 9 de mayo
Doscientas personas se han reunido en la Plaza Sintagma. En sus manos la llama de las velas lucha contra el airecillo de la tarde por no apagarse y brillar más que la luz de Atenas. Protestan contra la violencia de las protestas que, el miércoles, acabó con la vida de tres trabajadores de la banca Marfin Egnatia. Unos jóvenes de entre los manifestantes lanzaron un cóctel molotov a la sede bancaria de la calle Stadiu 23 y, atrapados, resultaron asfixiados por el humo.
Se ha discutido largo y tendido sobre los culpables de las muertes mientras la policía aún los busca. Hay quienes denuncian la tolerancia a la violencia que se ha extendido en la sociedad griega durante las protestas de los últimos años. “Los culpables son 20 ó 30 anarquistas descerebrados, el resto de los manifestantes son como tú o como yo”, opina el taxista Elías. Otros señalan a la policía, por no haber detenido a los sospechosos habituales “que todos saben quién son”. Incluso se apunta a los servicios secretos. También están quienes culpan a los manifestantes, por no haber socorrido a los trabajadores atrapados y quienes echan la culpa al banco, por presionar a sus trabajadores para que no se uniesen a la huelga. La cuestión es que tres jóvenes trabajadores, uno de ellos una mujer embarazada de cuatro meses, perdieron la vida.
Dora Bakoyannis, ex ministra de Asuntos Exteriores, descansa en la Plaza Sintagma junto a unas muletas. Extrae un cigarrillo de su pequeño bolso e, inmediatamente, una mujer teñida de rubio de la concentración se acerca a ofrecerle fuego. Los medios de comunicación griegos se preguntan qué planea Bakoyannis. Acaba de ser expulsada del partido conservador, Nueva Democracia, por votar a favor del plan de ajuste propuesto por el gobierno socialista. Ahora se rumorea que fundará su nueva formación, algo entre medio de los dos grandes monstruos políticos que han dominado la política griega desde la vuelta a la democracia en 1974, Nueva Democracia y el PASOK. Bakoyannis pertenece a la familia Mitsotakis, uno de los grandes clanes políticos que han dominado desde hace años la política griega, junto a los Papandreu (PASOK) y Caramanlis (ND) Los manifestantes emprenden la marcha hacia la calle Stadiu y Dora, con sus muletas, continúa su carrera política.
Dejan atrás otra manifestación, unos metros más arriba, frente al parlamento. Éstos, convocados por la asociación ATTAC, protestan contra la corrupción.
Los ramos de flores, las cartas, las velas del altar improvisado en la sede calcinada del Marfin Egnatia han crecido tanto en los últimos días que casi ocupan toda la acera. “Ha llegado la hora de que dejemos de tener miedo -afirma enfadado Yannis, un pensionista conservador-. No podemos quedarnos en casa, hay que hacer algo frente al terrorismo y la violencia”. Grecia es un hervidero político.
09 mayo 2010
Diario de Grecia VII: El termómetro
Las prostitutas y los drogadictos del centro de Atenas son el termómetro de las revueltas. Si las inmigrantes africanas han salido a la caza de clientes en los alrededores de la Plaza Omonia y los politoxicómanos se pinchan con tranquilidad en Exarhia... es que hoy no hay protestas convocadas.
Diario de Grecia VI: Grecia recupera la calma tras la revuelta contra el plan de ajuste (El Periódico)
«La gente está dispuesta a aceptar las medidas de ajuste del Gobierno si es a cambio de justicia. Pero parece muy difícil que los que causaron la crisis que ahora vivimos terminen en la cárcel», afirma el periodista Pantelis Gonos.
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El interés de la deuda pública helena sube hasta el 12,4 % (El Periódico)
La confianza está minada incluso en el propio mercado interno. Stavros, un trabajador de banca en una zona bienestante de Atenas, explica que en los últimos dos meses los clientes han retirado de su oficina ocho millones de euros: «Hablo de hasta 100.000 o 200.000 euros de golpe». «En los últimos días hemos trabajado mucho enviando dinero de nuestros clientes fuera del país: a Chipre, Reino Unido, Suiza o a paraísos fiscales», añade.





