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02 marzo 2011

Turquía despide entre multitudes al padre del islamismo político (El Periódico Mediterráneo)

ANDRÉS MOURENZA

Cientos de miles de personas dieron ayer su último adiós en Estambul a Necmettin Erbakan, padre del islamismo político turco y exprimer ministro (1996-1997), que falleció el domingo a la edad de 84 años.

El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente, Abdulá Gul, ayudaron a acarrear el ataúd de quien fue su mentor político en las décadas de 1980 y 1990, pero con quien rompieron el 2001 para fundar el más moderado Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Los oficiales del Ejército que fueron enviados al funeral de Erbakan marchaban con cara de circunstancias. Ellos, los autoproclamados defensores del laicismo turco, los mismos que derrocaron al Gobierno de Erbakan en 1997, se vieron rodeados por una muchedumbre que coreaba "Dios es grande" y "No te olvidaremos, muyahidín Erbakan". Erbakan fue expulsado en 1969 del Partido de la Justicia (AP, conservador), lo que marcó el nacimiento de las formaciones políticas islamistas en Turquía. Comenzó entonces una exitosa carrera política gracias a sus efectivas redes caritativas. Cuatro de los cinco partidos que fundó han sido ilegalizados por contrarios al laicismo oficial por la presión de los militares.

POLÍTICA ANTIOCCIDENTAL El techo electoral de Erbakan está en el 21% conseguido en las elecciones de 1995 que le llevaron a dirigir el país con una política antioccidental y de pactos con los países musulmanes, pero actualmente, la formación no cosecha más del 2,5 % en las elecciones generales y el 5 % en las locales. En el entierro hubo políticos llegados desde Sudán, Pakistán, Arabia Saudí y Egipto. Como Mohamed Mahdi Akef, exguía de los Hermanos Musulmanes, que definió a Erbakan como un "noble luchador".

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Muere el líder islamista Erbakan, ex primer ministro derribado por los militares (EFE - El Diario Montañés)

Necmettin Erbakan, ex primer ministro y principal líder del islamismo político turco del siglo XX, falleció hoy en un hospital de Ankara, justo un día antes de que se cumplan 14 años del golpe de Estado que acabó con su Gobierno. Los medios turcos indicaron que el ex gobernante, de 84 años, llevaba ingresado desde el pasado mes en un centro médico de la capital turca.
Erbakan lideraba el Partido de la Felicidad (SP), la mayor formación islamista, a la derecha del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), del primer ministro Recep Tayyip Erdogan. Erdogan fue uno de sus discípulos pero, tras el derrocamiento de Erbakan, se abrieron brechas dentro del movimiento islamista y el actual primer ministro y otros disidente fundaron el AKP, más moderado e inspirado en los partidos democristianos europeos. El líder islamista tunecino Rachid Ganouchi, que ha retornado a su país tras el derrocamiento del autócrata Ben Ali, había anunciado para marzo una visita a Turquía, en la que tenía previsto reunirse tanto con Erdogan como con Erbakan.
Las posturas islamistas de Erbakan lo mantuvieron siempre en el punto de mira de los militares, considerados los garantes de la defensa de los principios laicos instaurados por el fundador del moderno Estado turco, Mustafá Kemal Ataturk. Cuatro de los partidos que él mismo fundó fueron ilegalizados por sus tendencias islamistas, fue sometido a un Consejo de Guerra y sufrió el golpe de 1997, la última ocasión en que el Ejército turco ha tumbado a un Gobierno democráticamente elegido.
Tras sus estudios de ingeniería, Erbakan residió dos años en la Alemania federal. Al regresar a su país en 1960, Erbakan militó en el conservador Partido de la Justicia (AP) hasta 1969. En 1970, Erbakan fundó el Partido del Orden Nacional (MNP), de tendencia islamista, pero los militares vieron en él un peligro para el intocable laicismo del estado, por lo que fue ilegalizado. En 1972 Erbakan volvió a la política con el Partido de Salvación Nacional (MSP), que formó un insólito gobierno de coalición con el Partido Republicano del Pueblo (CHP), fundado por Atatürk. Durante este gobierno se lanzó la invasión de Chipre en julio de 1974, lo cual creó la división de la isla que dura hasta hoy.
El golpe de Estado militar de 1980 colocó a Erbakan ante un consejo de guerra, pero tras la vuelta a la democracia pudo instaurar el Partido del Bienestar (RP), que comenzó un rápido ascenso y logró las alcaldías de las dos principales ciudades turcas: Ankara y Estambul, ésta con la candidatura de Erdogan. Las elecciones de 1995 supusieron el mayor éxito del RP, convirtiéndose en la fuerza más votada. El aumento de las relaciones con Irán o la Libia de Muamar Gadafi, además de su lenguaje antilaico y sus políticas pro-islámicas le granjearon la feroz oposición de las elites laicas. Así, mientras los generales forzaron su dimisión en 1997, el Tribunal Constitucional ilegalizó al RP e inhabilitó a Erbakan para la política. Sin embargo, bajo su influencia se fundó el Partido de la Virtud (FP), que sería clausurado también en 2001. Ahí se produjo la división entre los moderados, que fundaron el AKP, y los tradicionalistas, que nuevamente bajo la atenta mirada de Erbakan fundaron el Partido de la Felicidad (SP), que se ha mantenido en un apoyo electoral del 5 por ciento. Además de en Turquía, Erbakan tenía numerosos seguidores entre la diáspora turca de Alemania a través de la asociación ultra-conservadora Milli Gorüs (Visión Nacional).

01 marzo 2010

Varios miles de personas protestan en Turquía contra el golpismo (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL

El grito de «¡Nunca más!» recorrió ayer el centro de Estambul en una multitudinaria protesta contra el golpismo al cumplirse el decimotercer aniversario de la asonada militar que acabó, el 28 de febrero de 1997, con el Gobierno islamista de Necmettin Erbakan. Entonces, los generales turcos presentaron un memorándum de 20 puntos contra la política religiosa del gobierno, que fue forzado a dimitir, y numerosos políticos fueron encarcelados, entre ellos el actual primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Fue el último golpe de los cuatro que han llevado a cabo las Fuerzas Armadas en Turquía desde 1960.

Y ayer, en medio del clima de tensión entre el sector castrense y el Gobierno por la detención de 67 oficiales del Ejército acusados de planear un golpe de estado contra el ejecutivo de Erdogan en 2003, varios miles de ciudadanos salieron a la calle para reiterar su rechazo a las intervenciones militares. «El 28 de febrero [de 1997, los militares] instauraron un imperio del terror. Creyeron que el pueblo era imbécil, abolieron nuestras libertades y la democracia», denunció la artista Lale Mansur al término de la marcha de Estambul, organizada por una coalición antimilitarista que agrupa a islamistas, izquierdistas y liberales. «Pero Turquía ya no es la misma que antes, ahora nos rebelamos contra el golpismo y lograremos que los golpes de estado dejen de ser una moda».

ESLÓGANES / También hubo protestas en la capital, Ankara, y en varias ciudades de mayoría kurda, estas organizadas por asociaciones cercanas al partido islamista moderado gobernante. En todas las marchas se pidió que se juzgue a los responsables de los golpes de estado y que el Ejército deje de intervenir en la política. «Los militares a los cuarteles», «Los golpistas pagarán» y «Libertad de conciencia, libertad de velo» fueron algunos de los eslóganes coreados.

Mientras, el primer ministro se reunió con el general Basbug para valorar la situación y anunció que su Gobierno presentará al Parlamento un paquete de reformas constitucionales a finales de marzo. El periódico progubernamental Zaman augura que se tratará de una «minireforma», dado el clima de tensión con el Ejército, los judicatura y la oposición, feudos del nacionalismo laico.

Erdogan endurece el pulso con los militares con 18 arrestos más (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, lanzó ayer un duro mensaje contra «aquellos que conspiran en secreto», refiriéndose a los militares detenidos bajo acusaciones de golpismo en los últimos días. «Que sepan que no podrán escapar [de la justicia]», aseveró en un encuentro con miembros de su partido.

La reunión del jueves entre el primer ministro, el presidente de la República y el jefe del Estado Mayor parecía haber instaurado una tregua momentánea en las tensas relaciones entre el Gobierno islamista moderado y el Ejército y, de hecho, ese mismo día fueron liberados tras prestar declaración tres de los principales generales presuntamente implicados en el plan de golpe de Estado. Sin embargo, las detenciones continuaron ayer. La policía arrestó a 18 militares, casi todos en activo, por su supuesta implicación en el plan Balyoz (Mazo) bajo la acusación de haber preparado un plan de atentados en dos mezquitas de Estambul en el 2003. Con estas nuevas detenciones, el número de militares apresados se eleva a 67, de los que 31 han sido enviados a prisión provisional.

EL ‘GOLPE POSMODERNO’ / Por otra parte, ayer se completó el interrogatorio judicial de los generales Engin Alan, excomandante de las Fuerzas Especiales, y Çetin Dogan, exjefe del Primer Ejército de Tierra. Alan fue quien dirigió en 1999 la captura de Abdulá Öcalan, líder del grupo armado kurdo PKK, y estuvo presuntamente implicado en un intento de golpe de Estado en Azerbaiyán patrocinado por Ankara a mediados de los 90. Dogan, por su parte, fue uno de los directores del golpe posmoderno del 28 de febrero de 1997, una intervención militar que desalojó del Gobierno al islamista Necmettin Erbakan y llevó a varios miembros de su partido a la cárcel, entre ellos el actual primer ministro Erdogan.

«Se qué el proceso es doloroso, pero es por el bien de los 72 millones de personas [que viven en Turquía]. Los acontecimientos de hoy están liberando la conciencia de la gente», afirmó Erdogan. Luego, en un mensaje televisado, dijo que su Gobierno trabaja por una Turquía «plenamente democrática y libre de cualquier tutela de la oligarquía». «Turquía no dará un paso atrás en su búsqueda de una democracia moderna, libre, desarrollada y luminosa», añadió.

El líder de la oposición nacionalista y laica, Deniz Baykal, acusó en cambio al Gobierno de llevar a cabo un proceso judicial similar al que patrocinaron las grandes potencias al final de la Primera Guerra Mundial y que desembocó en el desmembramiento del Imperio otomano. «Entonces se puso a la población en contra de honorables patriotas. Igual que se pretende ahora», aseguró. Otros partidos han exigido la convocatoria de elecciones anticipadas, algo a lo que se ha negado el Gobierno. De todas formas, las últimas encuestas indican que, aunque perdiendo cierto apoyo, el Partido de la Justicia y el Desarrollo conserva una sólida mayoría.

«PRIMER MINISTRO BARRIOBAJERO» / En otro caso que refleja las malas relaciones entre el Ejecutivo y el Ejército, Erdogan anunció que demandará a los oficiales de un base naval que utilizaban como santo y seña la frase «primer ministro barriobajero», en alusión al origen humilde del líder turco.

Pero, mientras todos los medios de comunicación están volcados en los escándalos que salpican al Ejército, el Gobierno está aprovechando para tantear la posibilidad de llevar a cabo una reforma en el poder judicial, que continúa siendo su opositor más activo. La reforma del aparato judicial ha sido exigida durante largo tiempo por la Unión Europea, pero los partidos de la oposición temen que Erdogan ponga bajo su control a la magistratura.