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26 julio 2011

Condenan al asesino del escritor y periodista Hrant Dink (EFE - El Tiempo)

Un tribunal turco condenó a 21 años y seis meses de cárcel al jóven Ogun Samast por asesinar en enero de 2007 al escritor y periodista turco de origen armenio Hrant Dink. La condena fue dictada por el Tribunal Penal de Menores en la novena vista del proceso.
Samast, un joven ultranacionalista procedente de la ciudad norteña de Trebisonda, deberá además cumplir con 16 meses de cárcel adicionales como pena por tenencia ilícita de un arma de fuego. Al salir del tribunal, donde no estuvo presente la familia de Dink, el condenado, que tenía 17 años cuando cometió el crimen, declinó hacer declaraciones a la prensa.
Samast disparó contra el escritor el 19 de enero de 2007 en la puerta del semanario turco-armenio "Agos", en Estambul, y fue detenido poco después. En la última sesión del juicio, el acusado leyó hoy una declaración de 15 páginas en la que afirmó ser un chico sin formación que fue arrastrado al crimen. Samast acusó a Yasin Hayal, el hombre que le proporcionó la pistola, y a Erhan Tuncel, el estudiante universitario que planeó el ataque, de haberlo empujado a cometer el crimen y de haberle presentado a Dink como un traidor. "De lo contrario, cómo habría podido conocer 'Agos' o a Hrant Dink. Ellos son los asesinos intelectuales", acusó.
Samast está siendo también juzgado en un proceso distinto en el que se le acusa de pertenecer a una organización criminal.
Según la legislación turca, Samast sólo cumplirá dos tercios de la condena que le fue impuesta hoy, un total de 14 años y ocho meses. Teniendo en cuenta que ya ha pasado 4 años encarcelado, el condenado saldrá libre dentro de 10 años y 8 meses. Fethiye Cetin, abogado de la familia de Dink, se mostró satisfecho con la condena. "Es bueno para disuadir a quienes pretendan cometer este tipo de crímenes en el futuro", ha declarado el letrado a los medios turcos.
El asesinato de Dink impactó fuertemente a la sociedad turca, y su funeral se tornó en una masiva manifestación en la que participaron unas 500.000 personas, que corearon lemas como "Todos somos armenios. Todos somos Dink". Dink se había caracterizado por sus críticas tanto al nacionalismo turco como a la diáspora armenia más intransigente y era un firme defensor de la tolerancia entre las diversas etnias de Turquía.

21 septiembre 2010

Telón de acero mental (El Periódico)

Los ríos -como las cordilleras-son lugares habituales para marcar fronteras: por aquí pasa el río, por aquí trazamos la línea de división. En Turquía, su frontera nororiental la dibujan los ríos Arpaçay y Aras y permanece bloqueada desde hace décadas. Un residuo del telón de acero. Aún más, un doloroso recuerdo de un siglo de matanzas y odios. Al otro lado de sus aguas plateadas, se extiende Armenia.
«Es como en un edificio. Nosotros vivimos aquí y ellos allí. Un muro nos separa. Ni ellos nos hacen daño, ni nosotros a ellos», explica Gökmen, un joven maestro de la aldea turca de Halikislak. Al otro lado, en el pueblo armenio de Bagaran, Zanazan Harutyunyan, subido a un tejado, ofrece una explicación similar: «Hay una valla, luego el río, luego otra valla, y al otro lado, Turquía».
«Ese era nuestro pueblo -prosigue el funcionario armenio- hasta que los turcos nos echaron». El recuerdo del genocidio armenio en 1915 y las tierras perdidas sigue vivo. Son historias que, transmitidas de generación en generación, ayudan a recordar las afrentas pasadas como si fuera ayer. «¿Cómo podemos siquiera plantearnos que se abra la frontera sin que los turcos reconozcan el genocidio?», añade Levon Narcisian para matizar: «Quiero visitar esa tierra pero no como turista, sino como propietario de lo que es mío».
Lo mismo ocurre en la orilla turca del río. Los aldeanos de Halikislak son azerís cuyos antepasados proceden del Nagorno-Karabaj, una tierra actualmente ocupada por soldados armenios. «Solo debemos abrir la frontera si los armenios se retiran de Karabaj. Ellos invadieron el pueblo de mi abuelo», ataca Kiyas Karadag, alcalde de Halikislak.
Pero los ríos son agua, vida por tanto, y el mismo agua que separa las dos villas les obliga a cooperar. Una vez al mes un ingenio mecánico de la época soviética se pone en marcha y un representante de cada lado, acompañado por oficiales militares, cruza el río hacia el otro país.
«Comparamos los niveles de agua consumida y acordamos las cuotas», relata el ingeniero armenio Hovik Gevorgian: «El ambiente es correcto. Después de las decisiones bebemos algo y hablamos de la familia. Conversamos en ruso y en turco. Pero no podemos pronunciar una sola palabra sobre política». «Es así desde hace años. Nada ha cambiado desde tiempos de la URSS», dice Harutyunyan.
El desconocimiento entre ellos es tan absoluto como la seguridad que tienen de que el vecino es mucho más pobre y peor que ellos. Las dos partes ignoran todo del otro principalmente porque llaman a cada población, a cada promontorio y a cada accidente del terreno de ambos lados de la frontera con los nombres de su propia lengua sin dar pie a que el otro tenga palabras sobre ello. De este modo conforman dos mundos diferentes que se superponen entre sí como si habitasen dimensiones excluyentes en el espacio-tiempo.
Garen, Isjan y Manuk, tres jóvenes de Bagaran, bajan al río cada verano y en ocasiones coinciden con los jóvenes turcos. A veces incluso comparten comida y bebida. Conocen sus caras pero no sus nombres, ya que no hay comunicación. «No es posible conocer a alguien del otro lado», constata el turco Gökmen.
Ese «otro lado» suena, entre las hojas de los frutales doradas por el sol de media tarde, a algo remoto, casi a un término de las novelas de ciencia-ficción. Pero las torretas de vigilancia, los militares turcos y armenios, los soldados del Ejército ruso que también patrullan la frontera, los prohibido el paso son completamente reales.
La frontera queda tan cerca que parece posible asir Armenia con la mano. Pero está prohibido. Solo las aves, ajenas a la política internacional, pueden volar libremente y cruzar los límites proscritos sobre el río. A veces una vaca o una oveja despistadas también acaban en territorio del enemigo. Entonces, cuenta el granjero Dogan, se movilizan las autoridades y los soldados de ambos lados para devolver el ganado a su país original: «Ya se sabe, son animales, no tienen conocimiento». Al escuchar estas palabras, uno se pregunta quién tiene mayor uso de razón, si la bestia o el ser humano.

14 septiembre 2010

Los buscadores de tesoros del oriente turco (El Periódico)

Kenan es un hombre de rostro curtido por el pedregal en el que se mueve. De mostacho abundante y barba cerrada. Cada día parte de su hogar a las cinco de la mañana con sus vacas y las del resto de la aldea y las lleva a pastar al sur de la provincia hasta que cae el sol, hacia las seis de la tarde. Le acompañan su hermano y uno de sus ocho hijos a lomos de un burro. Durante el día se alimentan de una hogaza de pan, el queso típico de Kars -seco, muy salado y trenzado en hilos- e innumerables tazas de té que preparan en la tetera que hierve sobre hogueras hechas con matojos de tomillo. En casa son 30 bocas que alimentar.
Por su rudeza de pastor kurdo, extraña el candor con el que extrae de su basta chaqueta un papel doblado y envejecido, pero protegido en un pañuelo de tela. Es el mapa de un tesoro. Lo encontró bajo una piedra con inscripciones en armenio y cree que le conducirá a una fabulosa reserva de oro. «Aún no hemos encontrado nada», se lamenta con pesar. Por eso no quiere que nadie le fotografíe con su preciado mapa.
Existe la leyenda de que los armenios, al huir perseguidos por el Ejército otomano entre 1915 y 1920, enterraron sus alhajas y fortunas en diversos escondites, por lo que en toda Turquía hay buscadores de tesoros que tratan de hallarlos.
Kars, la ciudad que inmortalizó el premio Nobel Orhan Pamuk en su novela Nieve, es una población que aún conserva el sabor ruso de la época en que estaba bajo dominio zarista y armenio (1878-1920). Ramazan maneja el volante por sus avenidas llenas de baches explicando cada monumento de la ciudad. Señala la antigua escuela, un almenado edificio decimonónico de piedra cenicienta, donde él estudió: «Allí se encontró oro hace muchos años. Aún ahora, muchos destrozan su casa tratando de encontrar las alhajas que dejaron los rusos y los armenios en los falsos techos, entre las paredes y bajo el pavimento».
Lo mismo ocurre en el resto de la provincia. Alguien se ha divertido haciendo pruebas de tiro con el cartel que señala el camino al pueblo de Karabag, 3 kilómetros. Es una aldea de casas bajas cuyos jardines están demarcados con cualquier trozo de metal. Los niños chapotean en pelotas en el río e intentan pescar con sus manitas desnudas algún pececillo con el que matar el gusano del hambre. El pequeño Özgür, también kurdo, explica a los visitantes que en las catacumbas de la semiderruida iglesia, situada a siete kilómetros del pueblo sobre la infranqueable frontera con la República de Armenia, alguien encontró el oro de los armenios y fue capaz de ponerlo a buen recaudo en otro escondite antes de que las autoridades fuesen alertadas: «El Estado no nos deja buscar en más sitios».
Nadie quiere que se le convenza de lo contrario, de que quizá los rumores sobre el oro armenio no son sino exageraciones. En una provincia castigada por el frío y el desempleo, la esperanza de salir de la miseria con un golpe de suerte es un derecho de todos. Son, al fin y al cabo, leyendas de pobres.
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Fotografía: Álvaro Deprit

10 agosto 2010

Diarios de viaje: La Casa de Cultura (Armenia)

Entre las resquebrajadas losas de piedra del patio que rodea el edificio brotan las malas hierbas. Hace tiempo que Bagaran dejó de depilarse.
Igual que dejó de cuidar de la tienda comunal de provisiones, de las calles y del suministro eléctrico. Igual que quedó abandonada la serrería con sus letras oxidadas. C-C-C-P.
Bagaran es un pueblo a tan solo un riachuelo de distancia de la frontera que separa Armenia de Turquía. Es un pueblo sin Casa de Cultura. Antes la tenía, ahora es sólo un fantasma viejo, un edificio sin uso al que sólo mantienen en pie sus pesados ladrillos de piedra roja.
Tras la caída de la sistema soviético, la dejaron morir poco a poco. Había otras cosas en que pensar: la libertad, la independencia, la nación. La guerra. La guerra con Azerbaiyán, el bloqueo de turcos y azerbaiyanos -en el fondo son todos turcos, todos nos odian-. La falta de recursos dejó a Armenia empantanada, nada funcionaba. No había electricidad. La guerra. La nación, la independencia, la libertad.
Había otras cosas en que pensar.
Los cristales se resquebrajaron y nadie se ocupó de restituirlos. Poco a poco se fueron cayendo también las tuberías. Quizás alguien las arrancó para utilizarlas en su propia casa. A fin de cuentas ya no éramos comunistas. Por fin existía la propiedad privada. La han ocupado las ratas y el olvido.
Gohar, una rechoncha maestra de escuela, lidera a un puñado de vecinos del pueblo que intenta juntar fondos para renovar la Casa de Cultura. Quieren reabrirla. Comprar libros y ordenadores para que los niños puedan estudiar. Es una iniciativa privada, el gobierno armenio ya no está para esas cosas. Bagaran es un pueblo demasiado pequeño, demasiado insignificante para tener una biblioteca estatal. No es rentable. “¿No conocéis a algún filántropo , alguna organización de beneficencia en el extranjero que pueda ayudarnos?”. Sólo ahora se dan cuenta de su error.
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Imagen: Vista de Bagaran y Halikisla (ya en territorio turco) en 2009. La Casa de Cultura es el edificio situado a la derecha (Armenian Reporter)

27 abril 2010

Testimonio de una de las últimas supervivientes del "Genocidio Armenio" (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
EREVÁN / ENVIADO ESPECIAL
El carro se detuvo al llegar al desfiladero. Los soldados turcos disparaban desde una colina y los armenios que escapaban a toda prisa de Kars (en el noreste de la actual Turquía) habían abandonado los vehículos en medio del camino y corrían, monte a través y presas del pánico, para alcanzar el puente sobre el río Akhurian. Al otro lado estaba Armenia, su salvación.
Yelena Abrahamian, de 7 años, viajaba en el carromato con las mujeres de la familia, sus hermanos y sus primos. «¡Qué bella era Kars!». La ciudad se hallaba desde 1878 bajo control ruso, lo que permitió a los armenios que allí habitaban escapar a las deportaciones ordenadas por el Gobierno otomano desde 1915. Pero ese abril de 1918 los turcos habían regresado para recuperar lo que consideraban que era suyo. El señor Abrahamian, profesor de matemáticas en la escuela de Kars, marchó a combatir junto a la milicia armenia, dejando a sus hijos al cuidado de la abuela. «Recuerdo que mi familia siempre lo tenía todo preparado para huir».
Dada por muerta
La pequeña armenia fijó su mirada en una pareja: un padre y un hijo que corrían mientras las balas levantaban pedazos de tierra a su alrededor. Una de las balas alcanzó al niño y este cayó a tierra con un grito que, para Yelena, parecía contener todo el dolor que padecían los armenios. Se desmayó.
Cuando recobró la conciencia su familia había desaparecido dándola por muerta. Junto a ella yacía su prima con las piernas destrozadas. «Estuve hablando con ella un buen rato hasta que me di cuenta de que no contestaba. Había muerto, pero para mí era impensable, ella solo tenía 4 años». Yelena bajó del carro y se unió a la multitud que huía. Llovía. Las balas seguían cayendo alrededor.
Alcanzó el puente de madera. Era tan estrecho que, ante ella, un hombre cayó al río, cuyas aguas de primavera arrastraban cadáveres, vestidos y objetos que habían sido arrojados al río por los soldados turcos. Yelena pensaba que también caería al río pero, de repente, un hombre bondadoso la cogió en brazos y la transportó a la otra orilla. «¿Cómo pudo soportar el puente el peso de todos nosotros sin romperse? Dios nos ayudó». A salvo de los disparos, la niña logró reencontrarse con los que quedaban de su familia: su tía y su abuela, quien, con una herida en la cabeza, sostenía a uno de los nietos en brazos.
«Todavía hoy me pregunto cómo los turcos pudieron disparar contra tanta gente inocente», explica Yelena en su casa de Ereván, un soviético inmueble de piedra de la década de 1920. En su salón, decorado con viejos muebles y tapices, cuelgan varios cuadros pintados por ella. Paisajes y marinas de colores alegres, ale- jados del dolor de aquellos días en los que huyó de Kars. A sus 99 años, Yelena Abrahamian es uno de los últimos testigos vivos de la gran tragedia armenia.
Foto: Álvaro Deprit

26 abril 2010

El freno al acercamiento entre Turquía y Armenia marca la conmemoración (El Peródico)

«¡Que les jodan a los turcos!», gritan unos jóvenes con antorchas en una de las marchas que recuerdan, como cada 24 de abril, el inicio de las deportaciones ordenadas por el Imperio otomano en 1915, en las que murieron un millón de armenios. Este año, la conmemoración del genocidio –que los turcos niegan– ha llegado en un momento en que Armenia ha congelado temporalmente el proceso de acercamiento a Turquía, lo que ha sido bien acogido por los nacionalistas de ambas partes.
«Estamos contentos con la decisión», comenta Sarkis Bedoyan, miembro de la Diáspora Armenia en Francia, que cada año presenta sus respetos a las víctimas del genocidio en Ereván. La Diáspora rechaza el compromiso con Turquía, ya que reúne a los descendientes de las víctimas. «Sabemos que los habitantes de Armenia necesitan oxígeno, que se abra la frontera turca y poder comerciar con sus vecinos, así que no debemos imponer nuestra voluntad», dice sin embargo Bedoyan.

08 marzo 2010

La mariposa armenia que aletea en Washington crea tormentas en el Cáucaso

Dos niños armenios con los colores de su selección poco antes del partido de fútbol que enfrentó a Armenia y Turquía en Ereván en septiembre de 2008 y que inauguró el acercamiento entre estos dos países. Más abajo, la llama eterna del monumento a las víctimas del conocido como genocidio armenio en 1915, también en Ereván (Fotos: Andrés Mourenza)
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Andrés Mourenza
El Cáucaso, una abrupta región del tamaño de España en la que convive una cincuentena de grupos étnicos, resulta clave para el transporte de los hidrocarburos de Asia Central y el Mar Caspio hacia los mercados europeos. Sin embargo, es también una zona sembrada de conflictos y guerras recientes aderezadas por odios ancestrales. En palabras del fallecido reportero polaco Ryszard Kapuscinski es "un mundo pequeño, un puñado de montes y de valles, (...) gobernado por la ley elemental de la exclusión: o nosotros o ellos".
Uno de esos conflictos no olvidados es el del llamado "genocidio armenio". En 1915, durante la Primera Guerra Mundial, el ministro del Interior otomano, Talat Pachá, ordenó la deportación de cientos de miles de ciudadanos de etnia armenia a los desiertos de Siria, bajo la acusación de ser una quinta columna que estaba ayudando a Rusia en la contienda, algo que sólo era verdad en parte ya que la actuación de las bandas de irregulares armenios tuvo lugar principalmente en el este de Anatolia y no todo en el territorio del Imperio. Muchos de los deportados murieron de hambre, enfermedades o asesinados por los paramilitares kurdos que los escoltaban. Fuentes armenias cifran el número de muertos en 1,5 millones, mientras que historiadores independientes rebajan la cifra a la mitad, y las autoridades turcas consideran que las víctimas de los milicianos armenios fueron de varios cientos de miles. Los otomanos responsables de estos hechos fueron juzgados y condenados a muerte tras la guerra mundial por las potencias vencedoras pero finalmente, por diversas cuestiones políticas, se les permitió escapar de su reclusión en la isla de Malta, aunque luego irían cayendo uno a uno a manos de vengadores armenios.
En Turquía, el genocidio armenio continúa siendo un tema tabú y numerosos intelectuales han sido juzgados por hablar de él, por lo que su reconocimiento por parte de terceros países, como la iniciativa votada ayer en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU, es visto como un ataque a sus principios.
En 1991, Turquía fue uno de los primeros estados en reconocer la independencia de Armenia tras la caída de la Unión Soviética, con la intención de recuperar su influencia sobre el Cáucaso. Sin embargo, en 1993, Ankara decidió cerrar su frontera y cancelar las relaciones diplomáticas con Ereván en solidaridad con su aliado Azerbaiyán (con el que comparte la lengua turca) que se enfrentaba a Armenia por el control del enclave del Nagorno-Karabaj, aún hoy ocupado por las tropas armenias.
La llegada al poder en Turquía de Recep Tayyip Erdogan, un islamista moderado de talante liberal y pro-europeo, propició en 2008 un acercamiento a Armenia y el pasado año ambos países firmaron un acuerdo para normalizar las relaciones, aunque los parlamentos de cada país aún deben ratificarlo. Este deshielo se enmarca en la política de corte neo-otomana ideada por el ministro de Exteriores, Ahmet Davutoglu, que busca recuperar la influencia política y económica de Turquía en los territorios que antaño pertenecieron al Imperio Otomano.
En cambio, esta iniciativa no ha sentado nada bien en Azerbaiyán, que exige a Turquía no abrir su frontera con Armenia hasta que ésta no se retire del Nagorno-Karabaj y las provincias azerbaiyanas circundantes, algo en lo que coincide la oposición nacionalista y laica al gobierno de Erdogan. Por este motivo, Azerbaiyán, anteriormente aliado incondicional de Ankara y Washington, ha incrementado su lazos con Rusia en los últimos años, que además ha comenzado a comprar el gas azerbaiyano a precios más ventajosos.
La jugada política de Moscú está clara: en Azerbaiyán y su suministro de gas está una de las claves de la viabilidad del proyecto Nabucco, un gasoducto desde la frontera oriental de Turquía hasta el corazón de Europa que permitiría reducir la dependencia de la energía rusa. El otro objetivo del Kremlin, que considera al Cáucaso su esfera natural de influencia, es reducir la presencia de Estados Unidos en la zona, que se incrementó significativamente durante el gobierno de Bill Clinton, cuando Rusia estaba fuera de juego en la geopolítica mundial.
Uno de los resultados de la política estadounidense en la zona es es el oleoducto BTC (Baku-Tiflis-Ceyhan), parte del mapa energético alternativo a Rusia pero cuya viabilidad resultó comprometida en 2008 por la fracasada ofensiva impulsada por el gobierno del presidente georgiano, el pro-estadounidense Mijeil Saakashvili, con el objetivo de recuperar las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, que cuentan con el apoyo de Rusia. La pérdida de fiabilidad de Georgia ha significado un descenso de la influencia de Washington en el Cáucaso, que cada vez se está convirtiendo más en el "patio trasero" de las dos potencias de la región: Turquía y Rusia.
Mientras tanto, Armenia sufre el bloqueo del 80 por ciento de sus fronteras (Azerbaiyán y Turquía), por lo que sus únicas salidas son al sur Irán y al norte, a través de Georgia y el Mar Negro, Rusia. Por otra parte, Rusia y Turquía han aumentado en los últimos años sus relaciones políticas y económicas, ante la alarma de Washington por lo que la Casa Blanca procura mimar a Ankara y estimular su acercamiento a Armenia, como medio para 'volver' al Cáucaso. De ahí que el presidente estadounidense, Barack Obama, presione a la Cámara de Representantes para que no prospere la moción sobre el genocidio armenio, temiendo que esto pueda hacer saltar en pedazos el restablecimiento de relaciones entre Ankara y Ereván.
De este modo, el enfado del gobierno de Erdogan podría leerse como una rabieta preventiva de Turquía -ya lo ha hecho en otras ocasiones- artificialmente exagerada para seguir siendo cortejado por la Casa Blanca. Otro escenario, peor para los esfuerzos de paz, podría ser el de que los turcos estén utilizando esta polémica como una excusa para detener el proceso de normalización con los armenios, ya que levanta ampollas en su aliado Azerbaiyán, que, al contrario, que Armenia, sí tiene recursos energéticos.
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(Esta es la versión ampliada de un análisis escrito para la Agencia EFE y publicado por diferentes medios que, por razones de espacio, hubo que resumir)
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El gobierno turco llama a consultas a su embajador en EEUU en protesta por la aprobación de una moción sobre el genocidio armenio

Ankara ha llamado a consultas a su embajador en Washington, en protesta por la aprobación en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU de una moción a favor del reconocimiento del genocidio armenio.

El Gobierno que dirige Recep Tayyip Erdogan informó de esta decisión en un comunicado, tras "condenar" la votación. La votación tuvo lugar este jueves en Washington y fue seguida por los medios de comunicación turcos como si se tratase de unas elecciones. Numerosos políticos y diplomáticos turcos se desplazaron a Estados Unidos para influir, junto al 'lobby' turco-estadounidense, a favor del "no", mientras el grupo de presión armenio de la diáspora lo hacía por el "sí". Finalmente el resultado fue muy ajustado, ya que el "sí" ganó por sólo 23 apoyos frente a 22 opiniones en contra. Ankara ha amenazado con que esta votación tendrá consecuencias negativas en los vínculos con Washington y que podría detener el proceso de normalización de relaciones con Armenia.

Ereván afirma que en torno a un millón y medio de armenios murieron en las deportaciones masivas de ciudadanos armenios del Imperio Otomano, antecesor de Turquía, ordenadas durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, Turquía asegura que esos números son "falsos" y que grupos de armenios armados, que tomaron partido por Rusia durante la contienda, también mataron a miles de musulmanes.

Turquía cerró su frontera con Armenia en 1993, a raíz de la guerra que enfrentó a armenios y azerbaiyanos por el control del enclave de Nagorno-Karabaj, situado en suelo azerbaiyano, pero bajo control armenio.

Frontera común

En 2008, Ereván y Ankara comenzaron un proceso de acercamiento y el pasado año ambos países firmaron en Suiza una serie de protocolos destinados a normalizar sus relaciones y abrir la frontera común. Uno de los obstáculos es que Azerbaiyán, con grandes recursos energéticos y tradicional aliado de Ankara, no ve con buenos ojos el pacto con Armenia debido al conflicto de Nagorno-Karabaj. Este enclave dio pie a una guerra (1991-1994) que se cerró con un alto el fuego, pero sin definir su estatus.

15 octubre 2009

Turquía y Armenia escenifican la reconciliación con un partido de fútbol (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL

Turquía y Armenia disputaron ayer un partido de fútbol previo del Mundial 2010 donde el juego quedó en un segundo plano. Lo más importante sucedió en las gradas y en el palco, donde los presidentes armenio, Serj Sarkisian, y turco, Abdulá Gül, seguían los movimientos de la pelota juntos. Era el símbolo de las nuevas relaciones entre ambos países, cuya primera piedra puso el propio Gül el pasado año al visitar Ereván, la capital armenia, con ocasión del partido de ida entre las selecciones armenia y turca. «No estamos escribiendo la historia, la estamos haciendo», afirmó ayer Gül al anunciarque en el plazo de un año se darán «pasos importantes».

La de ayer fue la primera visita de un presidente de Armenia a Turquía con el objetivo de tratar directamente asuntos bilaterales –hubo otras antes, pero para asistir a reuniones de organismos internacionales–y, sobre todo, fue el primer acto conjunto tras la firma, el pasado sábado en Zúrich, de los protocolos destinados a normalizar las relaciones diplomáticas entre dos países enfrentados desde hace casi un siglo.

La oposición nacionalista turca continúa criticando el deshielo entre Turquía y Armenia, así como Azerbaiyán, aliado de Ankara y enfrentado con el Gobierno de Ereván. Ayer el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, recibió a una delegación de diputados azerís que viajaron a Ankara para protestar contra el acuerdo turco-armenio.

Para evitar incidentes, las autoridades turcas reservaron la mitad de las 18.000 plazas del estadio Atatürk de Bursa a sus propios invitados, y se prohibió introducir pancartas o cualquier bandera que no fuese la de los equipos en juego. Solo unos pocos miles de entradas fueron puestas a la venta en Turquía con el fin de impedir que la peña Texas, formada por seguidores nacionalistas del Bursaspor, el equipo local, copase las gradas.

«COMO TERRORISTAS» / Desde la mañana, numerosos aficionados se congregaron ante el estadio para exigir que se pusiesen a la venta más entradas. «Nos tratan como si fuésemos terroristas y lo único que queremos es ver a la selección», se quejó Can Menekse, nacido en Bursa.

A medida que se acercaba la hora del partido, grupos de jóvenes con banderas de Azerbaiyán se acercaron a los alrededores del estadio en medio de un ambiente tenso por la amplia presencia policial. Para los nacionalistas, Turquía y Azerbaiyán son «dos estados y una sola nación», por lo que el acuerdo con Armenia supone una traición a los hermanos azerís. «Creemos que Turquía está actuando de forma equivocada al establecer relaciones con Armenia sin que se haya resuelto la invasión de Alto Karabaj, por eso protestamos», explicó a este diario Polat, un estudiante azerí en Bursa.

Sin embargo, no todo fueron gestos negativos. Antes del partido se liberaron varias decenas de palomas blancas, símbolo de la paz, y los miembros de Sivil Gençler, una asociación juvenil que promueve la democracia en Turquía, hizo un recordatorio del periodista turco de etnia armenia Hrant Dink, asesinado en 2007 por una banda ultranacionalista. Las principales patronales de Turquía y Armenia se reunieron también ayer y acordaron «impulsar las relaciones económicas» entre los dos países, que aún son escasas debido al cierre de fronteras.

EL PÚBLICO PREFIERE LOS SILBIDOS QUE CANTAR UNA CANCIÓN DE AMOR

Existe una triste canción de amor llamada Sari Gelin –La novia rubia– común a la tradición popular de turcos, armenios y azerís. Era la melodía preferida del periodista de etnia armenia Hrant Dink, asesinado en 2007 en Estambul. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió que se convirtiera en el símbolo del partido de ayer. «No importa quien la inventase, lo que importa es que al escucharla a todos nos conmueve», dijo Erdogan. Los deseos de Erdogan no fueron colmados. El ambiente en el partido fue tenso y los seguido prefirieron silbar al equipo armenio y cantar «Turquía, Turquía».

14 octubre 2009

La bandera de Azerbaiyán crea polémica antes del partido Turquía-Armenia

La bandera de Azerbaiyán se ha convertido en el centro de una polémica un día antes del partido de fútbol que disputarán las selecciones de Turquía y Armenia.

La delegación del gobierno de Bursa, ciudad del noroeste de Turquía donde se disputará el encuentro, había prohibido que los seguidores llevasen al estadio otra bandera que no fuese la de los dos equipos en juego. La medida se tomó después de los incidentes protagonizados por la peña Texas, seguidores ultranacionalistas del Bursaspor, en el partido que su equipo disputó frente a un equipo de Diyarbakir, una ciudad poblada mayoritariamente por kurdos. CONTINUAR LEYENDO

El contencioso de Alto Karabaj frena el deshielo turco-armenio (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL

El acuerdo alcanzado por Turquía y Armenia este fin de semana para establecer relaciones diplomáticas tras un siglo de tensión chocaron ayer con duras críticas por parte de los nacionalistas de los respectivos países y las protestas de Azerbaiyán, aliado de Ankara pero enfrentado a Ereván a causa de la invasión armenia de Alto Karabaj y las provincias azerís circundantes.

«La normalización de las relaciones de Turquía con Armenia mientras continúe la ocupación armenia va contra los intereses nacionales de Azerbaiyán y puede dañar nuestras relaciones con Turquía», amenazó el Ministerio de Exteriores azerí en un comunicado. «Se trata de un paso importante», defendió por su lado el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y añadió que la firma de los protocolos puede abrir la puerta a una amplia cooperación entre las empresas de ambos países.

APERTURA DE FRONTERA / De hecho, a los gobiernos de Armenia y Turquía les han llovido las felicitaciones internacionales, incluida la del Gobierno español. Sin embargo, Erdogan avisó de que si Bakú y Ereván no solucionan sus diferencias, la apertura de la frontera turco-armenia será improbable».

El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, ya avisó de que la aprobación de los protocolos en el Parlamento turco será difícil si no se avanza en la solución del conflicto de Alto Karabaj. Davutoglu recordó que podría repetirse la situación del 2003, cuando el Gobierno de Erdogan hizo votar al Parlamento turco un permiso para que las tropas estadounidenses usasen suelo turco en su invasión de Irak. Entonces, los diputados islamistas moderados votaron en contra de lo indicado por su líder, haciendo fracasar la propuesta.

En Armenia las cosas no están mejor y la oposición al presidente, Serj Sarkisian, ha criticado el acuerdo con Turquía, lo que ha obligado al mandatario a publicar una carta en la que afirma que establecer «relaciones con Turquía no significa cuestionar el genocidio armenio», que Ankara niega haber cometido.

RECHAZO AL PROTOCOLO / Los armenios de Alto Karabaj han asegurado que no reconocen los protocolos firmados por el Gobierno de Sarkisian con Turquía y que de ningún modo abandonarán la zona.

«(En estos años), ni el mundo ha cambiado, ni tampoco lo ha hecho el turco», dice una armenia de Nagorno-Karabaj en una carta publicada en el diario armenio Hetq: «La paz y el renacimiento de Armenia sólo serán posibles si las puertas de nuestro país son fuertemente defendidas por el poder de nuestros hombres, en el nombre de la vida y del honor. Ni una pulgada de nuestra tierra debe ser entregada al enemigo».

11 octubre 2009

Turquía y Armenia ponen fin a un siglo de odio y sellan la paz (El Periódico )

  1. Los dos estados firman protocolos para abrir la frontera y establecer relaciones
  2. Nacionalistas radicales de ambos países protestan en la calle contra el pacto
ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL
Por primera vez en la historia, Turquía y Armenia aprobaron ayer normalizar sus relaciones diplomáticas. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, apenas pudo pegar ojo la noche anterior: «Es un día histórico», comentó a la prensa poco antes de partir hacia Zurich (Suiza) donde el político turco y su homólogo armenio, Edvard Nalbandian, firmaron una serie de protocolos que prevén el establecimiento de relaciones, la apertura de la frontera común y el establecimiento de una comisión de expertos que estudie el llamado «genocidio armenio».
Aunque Turquía fue uno de los primeros estados en reconocer la independencia armenia tras la caída de la URSS en 1991, nunca establecieron relaciones diplomáticas plenas debido a la invasión por parte de Armenia de Nagorno-Karabaj y otras siete provincias pertenecientes a Azerbaiyán, aliado de Ankara.

DESTACADOS POLÍTICOS / La presencia en Suiza de destacados políticos internacionales --la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, entre otros-- indica la importancia que otorgan los grandes poderes a la pacificación de esta zona del Cáucaso Sur, imprescindible para el tránsito energético desde Asia Central a Occidente.
En los últimos años se han producido acontecimientos claves en la región, como el acercamiento a Rusia de Turquía y Azerbaiyán --aliados de EEUU-- o la guerra ruso-georgiana del 2008, que minó la credibilidad de Tbilisi como socio de Bruselas y Washington. Así se ha impulsado el acercamiento de Turquía y Armenia, tradicionalmente fiel a Moscú.
El primer gesto de distensión se produjo el pasado año gracias a la llamada «diplomacia del fútbol» ya que el presidente turco, Abdulá Gül, visitó Armenia por primera vez con ocasión del partido entre las selecciones de Turquía y Armenia. Ahora se espera que su homólogo armenio, Serj Sarkisian, viaje el miércoles a Turquía para el partido de vuelta.

RATIFICAR LOS ACUERDOS / A pesar del importante paso dado ayer, el camino aún no está libre de obstáculos, ya que ahora los parlamentos de los respectivos países deben ratificar los acuerdos. Además, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha dejado claro que no se abrirá la frontera con el país caucásico hasta que Armenia solucione sus problemas con Azerbaiyán.
El viernes, armenios y azerís se reunieron en la ciudad de Chisinau (Moldavia) para intentar avanzar en la solución del conflicto, pero la reunión no produjo demasiados resultados. Ankara exige a Ereván que, como signo de buena voluntad, retire sus tropas al menos de las siete provincias azeríes que rodean Nagorno-Karabaj y que también fueron ocupadas por los armenios.
Además, tanto en Turquía como en Armenia existe una fuerte oposición nacionalista que critica los acuerdos. El viernes, 10.000 personas se manifestaron en la capital armenia con pancartas en las que se leían ninguna concesión a los turcos y no se puede negociar el genocidio y en las visitas de Sarkisian a diversos países donde habita la diáspora armenia se le recibió con protestas y gritos de «traidor». Por eso la presencia del cantante franco-armenio Charles Aznavour en la ceremonia de la ciudad suiza fue interpretada como un mensaje para que el resto de la diáspora dé su brazo a torcer y acepte el acuerdo con Turquía.

La muestra más palpable de los roces entre los dos países, tuvo lugar poco antes de la firma del acuerdo, que se retrasó tres horas a causa de las reticencias de ambas delegaciones respecto al redactado de los acuerdos y que sólo pudieron ser superadas gracias a la presión de Hillary Clinton.

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Y para los que no puedan esperar a saber más sobre el Cáucaso. El libro electrónico y gratuito Transcaucasia Exprés sigue en el sitio de siempre, listo para vuestra lectura. DESCARGAR

02 octubre 2009

Ahtamar, la isla de la reconciliación (El Periódico)

Andrés Mourenza
Van
Desde la orilla se escucha el rumor suave y acompasado de las olas del lago de Van (Turquía), junto al que se levanta la ciudad del mismo nombre, la última gran población antes de llegar a la frontera con Irán. Pululan las abejas, afamadas por su miel, y revolotean las gaviotas a pesar de que estamos a más de 1.700 metros de altura y el mar más cercano se halla a 400 kilómetros.
Cerca de la costa, el agua es de un color turquesa caribeño; hacia el interior se cubre de un azul oscuro y profundo; más allá, sobre las altas montañas que cercan el lago, peladas, agrestes, algunas cubiertas de nieve perpetua, comienza a caer una tormenta gris, empujada por el viento otoñal hacia un bello islote rocoso que sobresale entre las aguas.
Es la isla de Ahtamar, donde según una vieja leyenda armenia habitaba la princesa Tamar, enamorada de un campesino que cada noche cruzaba las aguas del lago para visitarla guiado por una hoguera. Hasta que el padre de la princesa descubrió el amor secreto, apagó la hoguera y el campesino, perdido el rumbo, se ahogó gritando: «¡Ah Tamar!».
Este mágico lugar fue elegido en el siglo X por el rey armenio Gagik I como sede desde donde gobernar su pequeño imperio y, desde entonces, alberga una de las iglesias más bellas que sobreviven en Turquía. Salvada de la demolición en los años 50 por la pluma de un joven kurdo de ideas comunistas y novelista en ciernes, Yasar Kemal, no fue finalmente restaurada hasta el 2007, como un primer paso en la reconciliación entre Turquía y Armenia, dos países largamente enfrentados.
El mismo día en que las balas traidoras de un ultranacionalista acabaron con la vida del periodista turco-armenio Hrant Dink, se publicaba su última columna. En ella denunciaba la restauración de la iglesia de Ahtamar como una «comedia» en la que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan lo único que pretendía era ganar puntos ante la UE. En efecto, aunque a la inauguración asistieron el patriarca armenio y una delegación del Gobierno de Ereván, a la iglesia nunca se le devolvió su cruz original y no fue consagrada como templo sino como museo, en un polémico acto que algunos intelectuales turcos de ideas liberales tacharon de «genocidio cultural».
Hoy los dos países están a punto de restaurar sus maltrechas relaciones y la isla de Ahtamar es un objeto más de atracción turística. Desde el embarcadero parten constantemente barcas cargadas de visitantes y guiadas por los kurdos locales, más bien despreocupados por el simbolismo de ese peñón que sobresale del lago. Cuando el viento otoñal comienza a encabritar las olas y la barquichuela se bambolea como la cáscara de una nuez, el capitán Recep toma el mando. «No hay nada que temer», afirma con su boca torcida por una parálisis, mientras el anterior piloto, mucho más joven, huye atemorizado. Recep sujeta firmemente el timón, abre la ventanilla y enciende tranquilamente un cigarrillo, enfrentándose a las olas del lago. A su lado, una anciana turista surafricana, con los ojos entornados por las arrugas, lo observa sonriendo, admirada por su hombría oriental, sorprendida por su temeridad.

08 junio 2009

Más de 1.000 lectores en la primera semana de Transcaucasia Exprés

Ya son más de 1.000 lectores los que se han descargado el libro electrónico "Transcaucasia Exprés", publicado en la colección de Libros Libres del periódico Rebelión. A todos... muchas gracias.
Y para aquellos que aún no lo hayan hecho: aquí está link desde el que se puede descargar. (Podéis hacer click con el botón derecho del ratón y seleccionar Guardar Como si, en lugar de abrirlo, queréis descargarlo directamente en vuestro ordenador)

01 junio 2009

"Transcaucasia Exprés": un libro para acercarse al Cáucaso, Armenia, Georgia y Turquía

"Transcaucasia Exprés es la historia de un viaje en pos del histórico partido de fútbol entre Armenia y Turquía que se disputó en Ereván el 6 de septiembre de 2008. Un encuentro que, con el trasfondo de la guerra que enfrentó a Georgia y Rusia en agosto de ese mismo año, cambió las relaciones de dos países enfrentados. Este libro es una mezcla de relato de viajes y reportaje periodístico que pretende acercar al lector a la vida y las intrigas de una región tan importante estratégicamente como es el Cáucaso".
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Hola a todos,
Me complace anunciar que mi libro 'Transcaucasia Exprés' ha sido publicado hoy en la colección Libros Libres, de la web Rebelión. Cualquiera que esté interesado puede descargarlo de manera totalmente gratuita y libre a través de este enlace (lo mejor es pinchar con el botón derecho y seleccionar Guardar Enlace Como). Espero que lo disfrutéis
Andrés Mourenza

08 marzo 2009

La nueva era de las relaciones entre Turquía y Estados Unidos

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EEUU y Turquía encauzan las relaciones diplomáticas dañadas durante la era Bush (EFE-TeleCinco)

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Andrés Mourenza

Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Turquía parecen de nuevo encarriladas tras la visita de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el anuncio de la próxima visita del presidente estadounidense Barack Obama a Turquía.

La histórica amistad entre los gobiernos de Turquía y EEUU se resintió durante el gobierno del presidente republicano George W. Bush a causa de varios incidentes en torno a Irak. El Parlamento turco rechazó permitir el uso del suelo turco para la invasión de ese país en 2003, EEUU detuvo a varios agentes secretos turcos en el norte de Irak y diversas autoridades en Ankara acusaron a Washington de dar apoyo indirecto al grupo armado PKK y de favorecer la división de Irak.Otros temas en los que se habían producido desavenencias fueron la colaboración entre Turquía e Irán y la postura más comprensiva de Ankara respecto al movimiento islamista palestino Hamas, en el poder en la Franja de Gaza.

"Las relaciones entre Turquía y EEUU están basadas en la amistad, la cooperación y la alianza. (...) Hemos reafirmado mutuamente nuestra cooperación estratégica", aseguraron Clinton y su homólogo turco, Ali Babacan, en un comunicado de prensa conjunto tras reunirse con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente de la República, Abdullah Gül.

"Es muy importante que hayamos puesto fin a un periodo de problemas", se felicitó el encargado de Asuntos Exteriores del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en el gobierno), Suat Kiniklioglu, en declaraciones a la cadena NTV.Según diversos analistas turcos, la administración Obama está tratando de ganar de nuevo el apoyo de Turquía en su nueva estrategia internacional.

Así, respecto al enquistado conflicto israelo-palestino, Clinton agradeció "el papel de Turquía" en el proceso de paz y defendió la "solución basada en dos Estados" que favorezcan un ambiente de "democracia, prosperidad y estabilidad" que permitan "a Israel y a sus vecinos árabes vivir en paz". Igual que hicieron anteriormente con la visita del enviado a Oriente Próximo George Mitchell, Erdogan y Babacan trataron de convencer a Clin ton de que no se debe dejar fuera a Hamas del proceso de paz.

En cuanto a las relaciones entre Siria y EEUU, Clinton reconoció que dos enviados del gobierno estadounidense se encuentran en Damasco para tratar de mejorar las relaciones con un país al que Washington ha acusado repetidamente de desestabilizar la región a las órdenes de Irán. También sobre Siria, Babacan aseguró que su país está "preparado" para retomar el patrocinio de las negociaciones de paz entre Damasco y Tel Aviv, que se vieron truncadas por el ataque israelí a Gaza, "en el mismo momento en que haya una petición de las partes". "Se entiende, por las declaraciones de Clinton, que las relaciones entre Siria y Estados Unidos van a experimentar un cambio importante en los próximos meses y Turquía va tener un papel importante en ellas", analizó Semih Idiz, del diario 'Milliyet'.

En el tema de la retirada de tropas estadounidenses de Irak, Babacan explicó que su gobierno "está tratando este asunto con EEUU" ya que, presumiblemente, se realizará a través de suelo turco. "En este momento estamos al inicio de la planificación de la retirada. Cuándo se hará, cómo y por dónde, aún es pronto para decirlo", confirmó Clinton, aunque prometió que Turquía jugará un papel importante al ser un aliado de la OTAN.

En los últimos meses Estados Unidos ha promocionado, además, el acercamiento entre Ankara y el Gobierno regional kurdo del norte de Irak, donde se encuentran las bases del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Clinton quiso dejar claro su apoyo a Turquía respecto al PKK al calificarlo de "enemigo común" de Turquía y EEUU.

Uno de las razones más importantes que llevó a Clinton a Turquía fue tratar el aumento del número de soldados en Afganistán para combatir la creciente insurgencia talibán. EEUU presiona a Turquía para que envíe tropas de combate al país centroasiático ya que actualmente hay 800 militares turcos en Afganistán, pero no están autorizados a participar en misiones de enfrentamiento con los talibanes.

Aunque no se habló públicamente del llamado 'genocidio armenio' (la matanza de cientos de miles de armenios a manos del Imperio Otomano en 1915), los analistas no dudan que las autoridades turcas trataron de convencer a Clinton de que no utilice ese término. Antes de su elección, Obama había prometido al "lobby" armenio de EEUU que incluiría la palabra 'genocidio' en la habitual carta de condolencias que se envía cada 24 de abril para conmemorar el triste suceso. Fuentes del Partido Demócrata citadas por NTV indicaron que el presidente estadounidense habría decidido no utilizar el término, ya que podría dificultar el proceso de normalización de las relaciones entre Turquía y Armenia.

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Clinton restaura la alianza EEUU-Turquía (El Periódico 08/03/09)

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ANDRÉS MOURENZA ESTAMBUL
La nueva Administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama se ha lanzado a recuperar la confianza del antaño importante aliado turco a fin de mejorar su influencia en Oriente Próximo. Así lo indicaban las reacciones políticas en Ankara tras el paso por la capital turca ayer de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que se deshizo en elogios sobre el papel pacificador de Turquía, sumada a la visita del enviado especial para Oriente Próximo, George Mitchell, el pasado mes y al anuncio de la inminente llegada del mismo Obama.
"Las relaciones entre Turquía y EEUU entran en un periodo nuevo", fue la frase más repetida por los analistas en las cadenas turcas, pues, durante el mandato de George Bush, la antigua amistad entre Ankara y Washington resultó dañada. "Ahora EEUU trata de ganarse de nuevo a Turquía aprovechando la elección de Obama", señaló el exdiplomático turco Ilter Türkmen. Turquía será el primer destino de una visita de Obama a un país musulmán.
Clinton llegó como última etapa de su gira por Oriente Próximo y Europa. En Ankara reiteró su petición de enviar más tropas de combate para luchar contra los talibanes en Afganistán, hacia donde Obama pretende redirigir parte de las tropas en Irak. La retirada de estas tropas podría hacerse por Turquía, aunque la secretaria de Estado se negó a dar detalles de la operación.
En otro de los puntos calientes de Oriente Próximo --Siria-- la diplomacia estadounidense también jugó ayer su carta al entrevistarse dos altos representantes de Washington, Jeffrey Feltman y Dan Shapiro, con el ministro de Exteriores sirio, Walid Al Moualem. Feltman calificó la reunión de "muy constructiva", lo que no es baladí, ya que ambos países han vivido fuertes tensiones desde el asesinato del exprimer ministro libanés Rafic Hariri, del que EEUU acusó a Siria. Damasco ve con buenos ojos la mejora de relaciones con Washington, y Turquía puede jugar un papel de mediador.

30 noviembre 2008

El ministro de Exteriores armenio asegura que hay un 'diálogo activo' por la reconciliación con Turquía (EFE, 24/11/08)

El ministro de Asuntos Exteriores, Edward Nalbandyan, afirmóó este lunes en Estambul que existe una buena dinámica con el objetivo de caminar hacia el acercamiento entre los dos países, que no mantienen relaciones diplomáticas desde 1993.

El jefe de la diplomacia de Armenia hizo estas declaraciones en una reunión de la organización para la Cooperación Económica en el Mar Negro (BSEC, por sus siglas inglesas), con sede en Estambul y de la que Armenia es presidente de turno. Nalbandyan también afirmó que las negociaciones con Turquía "avanzan a un buen ritmo" y continuarán puesto que "no existe ningún obstáculo". "Armenia está preparada para normalizar las relaciones y abrir la frontera común sin ninguna condición y esperamos que Turquía haga lo mismo. Establecer relaciones con Turquía interesa a Armenia. Será positivo para los dos países", dijo el ministro armenio, que añadió que esta reconciliación servirá "al bienestar de toda la región".

El pasado 6 de septiembre, Abdullah Gül se convirtió en el primer presidente turco en visitar Armenia al responder a una invitación de su homólogo armenio, Serj Sarkisian, para asistir juntos al partido de fútbol que las selecciones de ambos países disputaron en Ereván. Este hecho fue visto como un paso hacia la normalización de las relaciones diplomáticas, congeladas desde 1993, cuando Turquía y Azerbaiyán decretaron un bloqueo a Armenia por la invasión del territorio azerbaiyano de Nagorno-Karabaj.

A este hecho se añaden las críticas por el llamado genocidio armenio, la matanza de cientos de miles de armenios en 1915 a manos del Imperio Otomano, que Ankara no reconoce. Sin embargo, los dirigentes de Ereván han asegurado que no harán reclamaciones acerca de este triste episodio de la historia turca.

Acercamiento positivo

Respecto a las negociaciones en torno a Nagorno-Karabaj (actualmente constituido en una república independiente sin reconocimiento internacional), Nalbandyan explicó este lunes que la última reunión en Moscú sobre el conflicto fue "muy constructiva". "Por primera vez en los últimos 14 años, los presidentes de Armenia y Azerbaiyán estamparon su firma en un documento conjunto en el que se comprometen a resolver el tema de Nagorno-Karabaj de una forma pacífica y diplomática", notó. "Hace falta continuar las negociaciones, pero debe hacerse en un ambiente de cooperación con Estados Unidos, Francia y Rusia", dijo en referencia al papel del llamado Grupo de Minsk, encargado de supervisar la resolución del conflicto.

En la noche de este lunes, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ali Babacan, ofrecerá una cena a Nalbandyan en el Palacio de Çiragan durante la que se discutirá el próximo paso en la aproximación entre Ankara y Ereván: una visita del presidente armenio a Turquía. Según el diario "Taraf", el ministro Babacan ha afirmado que no hay necesidad de esperar al encuentro de vuelta que disputarán en Estambul los dos equipos la próxima primavera para que los jefes de estado de Turquía y Armenia vuelvan a reunirse.Otro de los temas que tratarán este lunes Nalbandyan y Babacan será la problemática del Nagorno-Karabaj, con el objetivo puesto en una futura mesa de negociaciones trilateral a la que acudan Armenia, Azerbaiyán y Turquía.

28 septiembre 2008

Entrevista al director del Museo del Genocidio Armenio en Ereván

---------- Hayk Demoyan: "Armenios y turcos somos vecinos y debemos hablar" (El Periódico, 22/09/2008) -----------
ANDRÉS MOURENZA EREVÁN / ENVIADO ESPECIAL

HAYK DEMOYAN

EDAD: 33 AÑOS LUGAR DE NACIMIENTO: GYUMRI (ARMENIA) FORMACIÓN: INVESTIGADOR E HISTORIADOR

Al inicio de la primera guerra mundial, el ministro del Interior del Imperio otomano, Talat Pasha, decidió deportar a 900.000 armenios a los desiertos de Siria bajo la acusación de colaborar con la enemiga Rusia. Cientos de miles de personas murieron de hambre y asesinadas por soldados turcos en lo que se conoce como el Genocidio Armenio, algo que niega Turquía. Casi un siglo después, los hechos siguen despertando polémica. --¿Por qué exigen que Turquía reconozca las matanzas de 1915 como un genocidio? --Porque es parte de nuestra memoria y nuestro sufrimiento común, y todo aquel que olvida la memoria está condenado a repetir su historia. En el siglo XXI, los seres humanos aún nos matamos unos a otros porque un grupo es diferente de nosotros. Lo que perseguimos aquí es la prevención de futuros genocidios. --¿Qué piden a Turquía? --Yo no quiero nada de Turquía. Solo que las nuevas generaciones de turcos respeten su propia historia. Que la conozcan al completo y sin distorsiones. Los turcos también son víctimas de algún modo, víctimas de la negación de su historia. --La versión turca de los hechos de 1915 es que fue una acción contra los armenios que ayudaban al Imperio ruso y que también ellos mataron a cientos de miles de turcos. --¿Cómo podría una población a la que se le negó el derecho a poseer armas matar a una comunidad dominante? Algunos turcos fueron asesinados, sí, pero por armenios que perdieron a sus familiares y que se alistaron en el Ejército ruso por venganza. No digo que sea defendible, pero sí que se puede entender. --Ustedes dicen que murieron 1.500.000 armenios, y los turcos, que fueron 300.000. Los historiadores independientes sitúan la cifra entre 600.000 y 800.000 muertos. --No puede saberse el número exacto de víctimas en las guerras. Pero hay que preguntarse por qué no quedan armenios en el este de Anatolia. --Al final de la guerra, el Gobierno turco republicano y el del sultán se ofrecieron a juzgar a los responsables de las matanzas. Pero las potencias se opusieron. ¿Qué pasó? --Hubo un intento de juicio en una corte otomana, pero los grandes poderes, que temían la influencia de la Rusia bolchevique en el nuevo Gobierno republicano de Atatürk, dejaron de interesarse por estos juicios y organizaron la escapada de los detenidos. Aunque las sentencias de muerte que se pedían nunca llegaron a aplicarse, hubo grupos especiales de armenios que capturaron a los responsables y autores del genocidio en diferentes sitios y los mataron. --¿Cuál fue el papel de Atatürk? --No estaba directamente implicado en el genocidio porque era dirigía al Ejército de los Balcanes (y Siria), pero era uno de los líderes del partido de los Jóvenes Turcos al que pertenecían los organizadores de las deportaciones. Según documentos que estoy traduciendo, Atatürk salvó a toda una caravana armenia de ser deportada al desierto de Siria y les envió de vuelta a casa. Probablemente, gracias a esta orden cientos de armenios se salvaron de la muerte. Pero este es un hecho de la historia que los turcos desconocen. --Hace unos años Turquía propuso que una comisión mixta investigase este tema, pero el Gobierno armenio se negó. ¿Por qué? --No la rechazamos, pero queremos que se enmarque en un esfuerzo superior por mantener un diálogo más amplio con Turquía. Somos vecinos y tenemos que hablar de nuestros problemas. Por eso creo que la visita del presidente turco, Abdulá Gül, a Armenia ha sido un paso positivo. Estoy a favor de sentarme con nuestros colegas historiadores turcos y tomarme un café turco con ellos si hace falta.

12 septiembre 2008

Cáucaso: El pacto Ruso-Turco por el Cáucaso Sur

Cuelgo aquí el enlace de un artículo indispensable para entender lo que se ha estado cociendo estas semanas en el Cáucaso, cómo Rusia y Turquía han pactado tácitamente el control de la región y su estabilidad y cómo la política de Georgia ha provocado finalmente la práctica exclusión de EEUU de la zona. El autor es M K Bhadrakumar, un ex diplomático indio que sirvió en las embajadas de su país en la Unión Soviética y Turquía, entre otros destinos, y su texto, muy detallado, clarifica la situación mucho que más que otras informaciones interesadas publicadas en Europa o Estados Unidos. Russia and Turkey tango in the Black Sea