13 diciembre 2009

El estatus de Kirkuk en Irak tensa la relación entre árabes y kurdos (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
KIRKUK (IRAK)
ENVIADO ESPECIAL
La aprobación de la ley que regirá las elecciones iraquís del próximo marzo ha abierto la puerta a la solución del problema de Kirkuk, una ciudad petrolera a 250 kilómetros al norte de Bagdad que se disputan el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) y el Gobierno central iraquí. Kirkuk participará por primera vez en unas elecciones legislativas tras el derrocamiento de Sadam Husein, ya que fue excluido de los comicios del 2005 debido al conflicto entre kurdos, árabes y turcomanos.
Cuando EL PERIÓDICO visito Kirkuk hace dos años, se producía casi un atentado al día y los muertos se contaban por centenares. Aunque con menor frecuencia e intensidad, los enfrentamientos interétnicos y los atentados continúan actualmente. Kirkuk está considerada, junto a Bagdad (que el martes registró una ola de atentados con 125 muertos) y Mosul, uno de los puntos calientes de Irak.
El taxi se adentra en el dédalo de callejuelas de la ciudad custodiado por dos todoterrenos repletos de policías bien armados, dejando atrás edificios oficiales protegidos por altos bloques de cemento. Al mismo tiempo, la población llena los abigarrados zocos intentando continuar con su vida diaria. Los peshmerga y otras fuerzas de seguridad kurdas controlan de facto la ciudad desde su toma en el 2003 –a pesar de que oficialmente no forma parte del Kurdistán iraquí–, pero un oficial de policía kurdo nos avisa de que los barrios árabes y turcomanos «no son seguros».
«La gente tiene que entender que nosotros, como kurdos, no vamos a abandonar Kirkuk. No habrá paz en Irak sin acuerdo sobre Kirkuk», advierte Mahmud Ido, exministro del Kurdistán. Los kurdos alegan que la anexión de Kirkuk, que consideran su capital histórica, sería un acto de justicia tras décadas de represión por parte del régimen de Sadam Husein. Sin embargo, a nadie se le escapa que el interés es más profano: se estima que el subsuelo de Kirkuk alberga unos 10.000 barriles de crudo y el Gobierno regional kurdo ha comenzado a firmar lucrativos acuerdos de extracción con compañías extranjeras, lo que según Bagdad supone una violación de la Carta Magna, que estipula que «el petróleo de Irak es de todos los iraquís».

COLONOS ÁRABES / El director del Centro para el Diálogo, el árabe Abu Ibrahim, sale a nuestro encuentro. Su calle está protegida por varias barricadas y mantiene a sus propios servicios de seguridad árabes. Abu Ibrahim explica que ha conseguido el retorno voluntario a sus antiguos hogares de más de 130.000 colonos árabes, pero añade que la solución está todavía lejos. «Los árabes de Kirkuk aún no están preparados para que esto sea el Kurdistán. Hasta que no se nos den las garantías necesarias de que nuestros derechos serán respetados, no queremos referendo de autodeterminación».
La participación de Kirkuk en las elecciones del próximo marzo podría clarificar el futuro de la ciudad, pero las provocaciones de los diversos bandos dificultan la aplicación de los acuerdos. En el 2008, el Gobierno de Nuri al Maliki desplegó la 12ª división del Ejército iraquí, con unos 9.500 soldados, en Kirkuk. Algo a lo que los kurdos respondieron desplegando 3.000 peshmergas. EEUU mandó entonces a sus propias fuerzas para calmar los ánimos pero, según el think tank International Crisis Group, a Washington no le queda tiempo para mediar teniendo en cuenta que Barack Obama ha ordenado la retirada de sus tropas de combate para agosto del 2010. La retirada de EEUU podría precipitar un enfrentamiento militar kurdo-árabe en torno a Kirkuk si no se logra antes un acuerdo sobre el estatus de la ciudad.
UNA HOJA DE RUTA INCUMPLIDA
El cerca del millón de habitantes de Kirkuk se divide entre la mayoría kurda y las minorías árabe, turcomana y cristiana. El artículo 140 de la Constitución iraquí –aprobada en el 2005– exige la elaboración de un censo que determine la composición exacta de la población, ya que algunos de sus habitantes son colonos árabes enviados por Sadam Husein para arabizar el Kurdistán o kurdos cuyo establecimiento ha sido financiado por el Gobierno Regional Kurdo.
Después se debería haber celebrado un referendo de autodeterminación. Los kurdos reclaman la anexión al Kurdistán iraquí, mientras que los árabes quieren la ciudad bajo control de Bagdad y los turcomanos, un estatus especial. La consulta debería haberse celebrado en 2007, pero aún no hay acuerdo al respecto.

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