24 febrero 2006

En las garras de las tarjetas de crédito

Viñeta del semanario satírico Penguen

Los suicidios en la última semana de cuatro personas ahogadas por sus deudas bancarias ha coincido con la presentación de la ley sobre las tarjetas de crédito a la Gran Asamblea Turca, lo que ha avivado un enconado debate sobre el que es uno de los mayores problemas para las familias del país.

Sin duda llama la atención, en todos los comercios de Turquía, cómo se ofertan compras a plazos a través de las tarjetas bancarias hasta de las más pequeñas adquisiciones. Mochilas de escuela a pagar en 5 ó 6 meses, cualquier producto del supermercado, la cerveza en un bar. Desde luego, es algo necesario para muchas de las familias turcas, cuyos ingresos mensuales no son estables.

I.O.C., un ingeniero desempleado de Estambul, quemó su casa tras sufrir una crisis nerviosa al no poder pagar sus deudas de la tarjeta de crédito. Z.A., guardia de seguridad de 53 años de Adana, mató a toda su familia y después se suicidó también por no poder pagar sus deudas bancarias. K.C., guardia de tráfico de 37 años, tampoco pudo hacer frente a los plazos de un automóvil comprado con su sueldo de 1.159 liras (738 euros). Pero quizás el más sonado de estos sucesos que han ocupado las páginas de la prensa turca es el caso de B.K., un oficial de policía que trabajaba en el parlamento turco: se suicidó al no poder pagar las 7.000 liras pendientes en su tarjeta de crédito que, con los intereses, rápidamente se habían convertido en 14.000 liras (9.000 euros) de deuda.

En Turquía existen, conforme a los datos de la Cámara de Comercio de Ankara (ATO), 30 millones de tarjetas de crédito, de las cuales 709.000 están bajo investigación. El pasado mes de noviembre Aujourd’hui La Turquie publicaba un interesantísimo artículo de la investigadora Selda Atik que hacía un análisis sobre los problemas económicos derivados del uso de las tarjetas en Turquía: hoy cada turco debe, de media, unos 600 euros y el número de personas endeudadas pasó de 133.000 a inicios de 2005 a 300.000 a principios de esta año.

Precisamente, señalaba Atik, “cada mes que se retrasa la ley sobre las tarjetas de crédito 25.000 nuevas personas se ven en la imposibilidad de pagar sus deudas”. Según ATO, el montante total de deuda impagada asciende a los 891,7 millones de euros.

El alto interés de las tarjetas de crédito (5,8 % mensual) es lo que provoca este rápido endeudamiento. Para el ministro de Economía, Alí Babacan, estos altos intereses son fruto de la crisis de 2001, informa Turkish Daily News. Esta crisis, que afectó en primer lugar a los bancos, provocó el endeudamiento de miles de familias turcas que aún siguen sufriendo las consecuencias.

Sin embargo, muchos articulistas han denunciado las malas artes y la falta de moral de las políticas bancarias, como Merve Saglar en The New Anatolian: “La mayor parte de los bancos en Turquía distribuyen abundantemente tarjetas de crédito en los centros comerciales sin considerar el nivel de renta de los clientes. Turquía es aún un país conocido por su pobreza, lo que significa que la mayor parte de la gente que solicita una tarjeta tiene unas ganancias muy bajas”.

Lo mismo hace Oktay Eksi desde las páginas de Hürriyet acusando a los bancos de hacer un negocio sucio: “Si a una persona que gana 1.000 liras (600 euros) al mes le das una tarjeta de crédito que le permite gastar 5.000 o 10.000 liras no puedes defenderte diciendo que tienes buenas intenciones. Porque lo que realmente significa es que estas explotando los sueños de esa persona, empujándolo a endeudarse lo máximo posible y, al final, ellos caen en tus manos”.

Pero el problema de las tarjetas de crédito viene de largo en la economía turca, como reconoce en declaraciones al diario The New Anatolian, el ministro de Estado Abdüllahtif Sener: “Desde 1993 llevamos discutiendo sobre el tema pero hasta ahora no se había propuesto ninguna ley al respecto en el Parlamento”.

La nueva ley, que comenzó ayer a discutirse en la Gran Asamblea Turca, pretende “facilitar el pago de la deuda familiar facilitando los pequeños pagos”, afirmó Sener, como recoge hoy The New Anatolian.

El proyecto de ley implica la reducción del interés anual de la deuda del 22 al 18 por ciento y aumentar los plazos de pago de 12 a 18 meses. Sin embargo, Atik, en su artículo de noviembre, ya denunciaba que la ley nacería con lagunas ya que propone una fórmula de cálculo de intereses en vez de un tope a los altísimos tipos de interés.

También de los sectores más liberales han llegado algunas críticas. Ayer, en el programa Gözler TBMM’de (Los ojos en el Parlamento) de la cadena Haber Türk, el analista financiero Omer Gören acusó al Gobierno de “populismo” y, desde el Turkish Daily News, Mehmet Ali Birand afirmó que esta ley “viola las leyes de mercado” y que los turcos deberán “aprender a crecer sin tener que llamar al Estado para que les solucione los problemas”. Obviamente, ellos no tienen problemas en sus tarjetas.

3 comentarios:

Peré Juliá dijo...

Muy buen artículo, si señor...ya podrían haberlo publicado en EL PAIS en lugar del de la película Kurtlar Vadisi, que no se les ocurre otra cosa que enviar al reportero a Alemania...como si la película en si o las opiniones de los turco-germanos e inmigrantes turcos representen el total de la población turca...lo dicho Andrés, has plasmado muy bien la triste realidad de las tarjetas de crédito en Turquía, un saludo, nos vemos dentro de unas horas ;)

Anónimo dijo...

cum te felicita por el artículo .....adelante

Víctor Abraham dijo...

Es cierto, hoy en día los bancos compiten entre sí para dar sus tarjetas de crédito cada día a más personas, el problema no está tal vez en si las recibimos o rechazamos- total- cada quién es libre de hacerlo, sin embargo creo que el problema viene después, en cuánto las personas pagan de dinero por los puntos que han obtenido durante sus movimientos transaccionales o de compras en innumerables tiendas de descuento, y ofertas crediticias, en fin. Sin embargo más que ser un problema que las personas busquen por sí mismas, es un abuso hasta excesivo por parte de los bancos por no ser claros en sus ofrecimientos. La consigna debe ser evitar una mayor victimización de los bancos públicos en Turquía - y supongo que esto no es ajeno a la realidad de mi país-. Lo importante aquí es hacer posible que las tarjeta de crédito pasen por un proceso de solicitud más claro, ya que por lo leído en la petición se requiere brindar una mayor información al público turco acerca de las condiciones verdaderas de las tasas de tarjetas.