27 marzo 2008

Tras los "Tigres Anatolios", las "Gacelas Anatolias"

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El despertar de las gacelas (El Periódico)

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Desarrollo Fábrica de calcetines en la ciudad kurda de Diyarbakir. Foto: AGATA SKOWRONEK">
Desarrollo Fábrica de calcetines en la ciudad kurda de Diyarbakir. Foto: AGATA SKOWRONEK
Influyente Vuslat Dogan-Sabanci, directora ejecutiva del grupo mediático Hürriyet. Foto: AGATA SKOWRONEK">
Influyente Vuslat Dogan-Sabanci, directora ejecutiva del grupo mediático Hürriyet. Foto: AGATA SKOWRONEK
ANDRÉS MOURENZA ESTAMBUL
Desde el trigésimo piso de una de las Torres Sabanci se domina todo Levent, la city de los negocios de Estambul, se puede observar el estrecho del Bósforo y, al fondo, se divisa Asia. Güler Sabanci, la mujer más poderosa de Turquía y la 65a del mundo según la revista Forbes, dirige desde estas alturas uno de los principales conglomerados empresariales del país, el hólding Sabanci, propietario de más de 70 empresas que emplean a 52.000 trabajadores y que en el 2006 obtuvo unos beneficios netos de 225 millones de euros. Como muchas otras empresas de Turquía, Sabanci comenzó siendo un negocio familiar en los albores del periodo republicano, cuando empezaba a forjarse una burguesía étnicamente turca --anteriormente los grandes negocios pertenecían a griegos, armenios y judíos--. Y como empresa familiar que era, estaba dominada por los hombres. Hasta que llegó Güler, la primera nieta del fundador. "Mi abuelo y mis tíos me apoyaron para que estudiase porque era la mayor de los nietos, aunque era la única mujer. Pero mi familia no había pensado que además pretendía hacer carrera en los negocios. Mi principal dificultad no era solo ser mujer, sino también joven y agresiva --explica--. Al final, los negocios son objetivos, lo que importa es el resultado, y a la gente le gusta estar junto al equipo ganador". Por eso, antes de morir, en el 2004, su tío y anterior presidente del holding, Sakip Sabanci, dejó bien claro que no debían ser sus hermanos ni sus hijos sino Güler, su sobrina, quien le sucediese. Güler Sabanci no es la única mujer que brilla en el mundo de los negocios en Turquía: entre otras destacan Imre Barmanbek, vicepresidenta del hólding Dogan; Vuslat Dogan- Sabanci, presidenta del consejo ejecutivo del grupo mediático Hürriyet, y Arzuhan Dogan-Yalçindag, presidenta de la principal patronal de Turquía, que, sin embargo, continúa denominándose Asociación de los Industriales y Hombres de Negocios Turcos (TÜSIAD). Del campo a la ciudad Pero "solo el 1,2% de las mujeres que trabajan son empresarias", explica Aynur Bektas, presidenta del Consejo de Mujeres Empresarias de la Unión de Cámaras de Comercio y Bolsas de Turquía. Aún más, solo una de cada cuatro mujeres trabaja fuera de casa y más de la mitad de estas se emplean en negro, sin cotizar. El problema se agrava con el progresivo abandono del campo, donde muchas trabajaban en la agricultura, por la ciudad: "Llegan a la ciudad y al no tener estudios no encuentran trabajo", añade Bektas. Sin embargo, según un análisis de Verena Klaus para la Fundació CIDOB, el nivel de empleo femenino es similar al de España en 1988, en plena transformación social. Para evitar que el desempleo de las mujeres urbanas siga creciendo, Aynur Bektas ha desarrollado un programa que pretende enseñar a ser emprendedoras a 10.000 mujeres en un año. La idea de esta despierta empresaria es que sean capaces de volver a sus localidades de origen, establecer negocios y enseñar a más mujeres a crear su propio empleo: "Los negocios deben salir de las grandes ciudades e instalarse en Anatolia. Es más barato, gracias a las subvenciones estatales, y así se da trabajo a la gente, especialmente a las mujeres". Bektas pone como ejemplo sus fábricas textiles en el sureste del país, de mayoría kurda y donde persiste un fuerte sistema patriarcal. En provincias como Batman y Adiyaman, la apertura de fábricas ha reducido considerablemente el desempleo femenino y, además, "donde hay trabajo, desciende el terrorismo y no hay criminalidad", apostilla. El nombre del proyecto es Gacelas Anatolias, un guiño al movimiento de los llamados Tigres Anatolios, empresarios de éxito procedentes de zonas rurales. "A los hombres en Turquía siempre se les llama león o tigre, pero a nosotras se nos dice gacelas, que es sinónimo de calladas y asustadizas. Pero lo que no saben es que si la gacela corre más que el león, este se muere de hambre. Por eso nosotras debemos correr más que los hombres en los negocios", dice Bektas.

1 comentario:

javi dijo...

joer, mau, va a ser que sí que hay mujeres en estambul... se escondieron cuando fui yo...